¿Por qué estará verde Juárez?

Reconozco que soy daltónico y que, salvo el amarillo, los demás colores me vienen dando un poco lo mismo. Mi aprendizaje cromático ha sido meramente teórico, por no decir que ha sido el producto de puras mañas. Por eso me costó trabajo creer cuando en la redacción me mostraron la foto de una recién pintada estatua de Benito Juárez y me aseguraron que tenía la piel verde.

Hice mi encuesta: el traje gris oscuro y la banda presidencial tricolor, impecables; también el pelo negro y las cejas, muy delineadas; un serio libro café oscuro, la Constitución… y, sí, el Benemérito de las Américas posa sobre ella su mano relajada y verde: el mismísimo verde de su cara, cuello y orejas.

Siempre me han dicho que uno no se puede poner verde por cualquier cosa: ¿por qué estará verde Juárez?

Hipótesis 1: Juárez está verde de envidia. En su natal Oaxaca los maestros de la CNTE no han dado clases durante años, mientras que acá, bueno, clases sí hay. Tal vez sea eso o que el mercado de productos oaxaqueños se vino abajo desde que Monterrey entero le cerró las puertas a los quesos de la familia Larrazabal.

Hipótesis 2: Juárez está verde de rabia. Rabia de que Santiago Vidaurri, a quien vino a visitar hace 150 años, no haya sido un poco más cortés. Rabia de que el espíritu liberal no hubiera prendido lo suficiente en este siglo y medio, y que la gran ciudad del norte le hubiera regalado tesoro y corazón al más charlatán de los católicos mexicanos, el padre Maciel.

Hipótesis 3: Juárez vino de otro mundo. En un claro reconocimiento de la superioridad del ex presidente Juárez, se le declara extraterrestre color Marte.

Hipótesis 4: al contrario, Juárez dejó de ser el Benemérito de las Américas y el derecho al respeto ajeno ya no es la paz. Por eso lo pintaron como un viejo tronco enlamado.

Hipótesis 5: los panistas de San Nicolás tienen a Madero como el máximo héroe de la patria (no me pregunten cuál). Por eso, en la competencia histórica, se quisieron poner a Juárez como perico. Y siempre han dicho que los pericos son verdes, aunque yo sólo distinga el amarillo.

luis.petersen@milenio.com