El valor de los independientes

Las primeras candidaturas independientes tienen un valor especial. No sólo por el hecho de jugar al margen de los cuestionados partidos, sino por su carácter experimental.

Cuando, hace unos meses, se discutió en el Congreso la reglamentación que daría forma a estas candidaturas, nadie sabía en realidad si eran muchas o pocas las firmas propuestas para aparecer en una boleta electoral.

A quienes son cercanos a los independientes, les parece excesivo el número de firmas que finalmente quedó en la ley. A los partidos les parece algo cercano a lo justo, porque piensan que si no cuesta trabajo lograr una candidatura independiente, cualquiera que no logre ser candidato por su partido se irá por la vía libre. En realidad creen que el independiente sólo va a restarle votos al partido del que proviene y apoyar al contrario.

Y a la fecha nadie lo sabe. Nuestra experiencia en eso de las candidaturas independientes es igual a cero. Y en estos asuntos electorales somos tan peculiares que tenemos que aprender todo en carne propia. Lo que haya pasado en otros países es para nosotros, a lo mucho, una guía general.

Lo más cercano en nuestra experiencia han sido las candidaturas ciudadanas dentro de los partidos políticos. Como no había forma legal de ser independientes, se asociaban a un membrete que no compartían; si bien no lo pateaban, trataban de dejar claro que no era lo suyo. En un municipio pequeño, eso era posible.

Ante las eventuales dificultades para obtener el número de firmas solicitado por la ley, algunos ya han optado por ir de la mano de los partidos pequeños, incluso para gobernador. A estos últimos les conviene en la medida que los candidatos huéspedes les ayuden a traer votos a sus candidatos a diputado, pues son estos los que realmente cuentan para mantener el registro del partido.

Pero no va a ser fácil para alguien como Fernando Elizondo hacer un buen papel y marcar una agenda de independiente si es ex panista y juega bajo las siglas del PRD y del PT. Muy probablemente acabe jugando en favor del PRI, queriéndolo o no.

Sí, las candidaturas independientes tienen un valor especial. Y sus candidatos también: realmente pueden aportar a la sociedad una experiencia nueva.

luis.petersen@milenio.com