El último año de los alcaldes

No nos hagamos, en enero de 2015 ya sólo se hablará de elecciones. Esto quiere decir que, en la práctica, el recortado trienio de los alcaldes acabará a fines de 2014. Dentro de doce meses estarán los presidentes municipales buscando resolver el siguiente paso de su carrera, algunos renunciarán para presentarse a una candidatura y otros buscarán a quién apoyar.

Así que lo que no se haga en 2014 ya no se hizo. Les quedan 12 meses y mucho por hacer. Hay que terminar al menos algunas cosas. Por ejemplo, en Monterrey, las contrataciones de policías que la alcaldesa prometió: hacen mucha falta y hacen falta muchos. Y es necesario que se coordine efectivamente con el Gobierno del Estado para mejorar la seguridad, que avance efectivamente el proyecto del Barrio y la zona centro. Que mejore el archivo histórico y el Museo Metropolitano.

En San Pedro se requiere que el alcalde alcance a hacer justicia a la fila de funcionarios corruptos que han campeado en su municipio. Que ya que su GranVía y su tran-vía parecen haber pasado a la historia, que al menos las ciclo-vías queden bien terminadas, incluyendo las explicaciones y exigencias a los automovilistas que de momento se estacionan y circulan tan campantes encima de ellas. Ah, y que le dé tiempo de platicarnos de una vez por todas qué hacen abajo de las calles del municipio, en Humberto Lobo, en Alfonso Reyes, que las abren y las cierran como en una cirugía en que hubieran olvidado las tijeras.

En Guadalupe (etimológicamente “el lugar donde la Policía nunca llega”), el alcalde no debería terminar el año sin poner un poco de orden en sus fuerzas del orden y sin terminar bien la ampliación de Morones para desahogar el tráfico. En San Nicolás, donde también se piensa en política con mucha antelación, que alcancen a tapar la cadena volcánica en que se ha convertido la avenida Universidad y en general los baches que impiden que se duerman los automovilistas.

Si es tan poco el tiempo efectivo, al menos déjenos una ciudad mejorada en cantidad de árboles y parques. Sobre todo, pónganse de acuerdo: porque está cañón que esta metrópoli, de por sí administrada en breves episodios, se gobierne también por pedacitos.