¿La última plaga de "chapulines"?

Buscarán otro puesto 31 diputados locales. Ese fue el titular de MILENIO Monterrey ayer, primer día del nuevo periodo ordinario en el Congreso de Nuevo León. Si se piensa que en total son 42 diputados, 31 es mucho. Y falta todavía un año, pero ya les llegó la hora.

Es normal, me dirán. Sí, pero hay que decir también que en este periodo legislativo, el Congreso va a tener las tres cuartas partes de sus diputados distraídos pensando en otra cosa, pensando en su futuro. Y en muchos casos trabajando para lograrlo, pues hay que batallar para llegar a los puestos que buscan, generalmente diputados federales o alcaldes. Hay que estar presente en los partidos, en sus grupos políticos, venderse como candidatos (en el mejor sentido de la palabra, digo). Y si buscan una alcaldía tendrán que pedir licencia en diciembre, justo al final de este periodo.

Si cada tercer año legislativo suele ser improductivo, éste parece estar perdido. Tal vez los diputados piensan que deberían aprovechar ahora, pues los próximos ya podrán reelegirse y habrá menos oportunidades para quienes estén fuera.

¿Ya no habrá plaga de chapulines? Lo que se puede prever es que dentro de tres años los diputados y los alcaldes, en vez de estar pensando a dónde brincarán, pensarán en cómo hacer para quedarse aferrados donde están.

En lugar de chapulines, saltarines de un puesto a otro, habrá que llamarlos de otra manera. Irán despacio y, cuando alguien los quiera mover, se van a enconchar; sobre todo, se pegarán a su lugar: en lugar de chapulines, habrá que llamarlos caracoles.

Los caracoles, en su tercer año, no estarán tan distraídos. O hallarán una mejor manera de distraerse. No van a andar viendo por ahí qué hay para ellos, pensarán en lo que harán para que sus votantes consideren lo eficaces que han resultado. Tendrán que hacerse presentes en las colonias de sus distritos o de sus municipios y dar razones para que los elijan otra vez.

Pero este año todavía hay plaga de chapulines. Quizá la mayor. Como la sopa del dominó: fichas revueltas y a volver a empezar. Y las fichas se revuelven desde ahora. Por eso le llaman el periodo del adiós.

luis.petersen@milenio.com