Se tardaron…

La comunicación en el Gobierno del Estado no fue precisamente oportuna y eficaz. Parecía que nadie se ocupaba de ello. No fue sorpresa que se quedaran acéfalas las cuatro posiciones del Gabinete, cuyos titulares se registraron como precandidatos priistas a puestos de elección popular. Lo sabían todos.

Hace una semana se dieron a conocer las últimas decisiones, hace cinco días se solicitaron las últimas licencias, hace tres días se festejaron los últimos registros. Los flamantes precandidatos (eso es lo que son ahora aunque ninguno esté en realidad contendiendo para su candidatura) ya estaban ocupados en sus nuevas tareas de consecución del voto. Ninguno tenía ya responsabilidad sobre lo que se decide y hace.

Sin embargo, Gobierno no había avisado formalmente a la población de ninguna licencia o renuncia. Apenas ayer en la tarde salió el comunicado de la Dirección de Prensa, ya directamente con los nuevos nombramientos.

En la Procuraduría, como encargado del despacho, quedó Enrique Flores Saldívar; como secretario del Trabajo, Alejandro Javier Torre Martínez (y la junta local que éste presidía estará a cargo de Ernesto Romero Campos); como secretario de Educación, Jesús Alberto Almaguer Rocha, y como secretario de Desarrollo Social, Rafael Ramos de la Garza.

El comunicado incluía la sorpresa del nombramiento de Celina Villarreal Cárdenas como secretaria de Desarrollo Económico. Sorpresa, porque su titular hasta el momento, Rolando Zubirán, quedaba en una especie de limbo. Tampoco hubo información de una renuncia, ni se incluía en otra dependencia. Sólo había alguien más en su lugar.

En más de cinco años, el Gabinete de Rodrigo Medina no había experimentado un cambio tan amplio. A fin de cuentas, se trata de cinco funcionarios que de distintas maneras han resultado pilares en su administración. La cara del Gobierno se transforma y la comunicación no parece importar.

Más tarde, Ivonne Álvarez confirmaría la integración de Zubirán como su jefe de precampaña. Sin duda ésta es una buena decisión en medio del juego electoral. Tiene mucho qué aportar en cuanto a la solidez del proyecto, a la relación con el empresariado y la búsqueda de contactos con las clases medias más educadas, cuyo interés por el buen gobierno se sitúa más cerca de los números y más lejos de las simpatías. 

luis.petersen@milenio.com