La seguridad politizada

Que no se politice un asunto de seguridad. Cualquiera está de acuerdo, en principio: hay cosas que deberían estar por encima de la competencia partidista; que no se pueden tocar políticamente porque se descomponen, porque recomponerlas cuesta mucho y a todos.

Cualquiera está de acuerdo. Sólo que, de entrada, la seguridad ha sido los últimos años uno de los objetivos de la política y el más importante reto de los gobiernos, tanto federal como estatal y municipales. Al grado de que hay quien opina que si los gobiernos garantizaran seguridad, todo lo demás saldría solo…

Es difícil que no se politice algo así. Sobre todo porque hay dependencia mutua en cuanto a resultados. O funcionan todos o no funciona nada. Los fracasos se reparten y los logros se arrebatan.

Y cuando hay una discusión sobre asuntos tan básicos como el número de policías en operación, como el tipo de capacitación que reciben o como los permisos de porte de armas; cuando los procedimientos de certificación no están claros, o no son interpretados de la misma manera, lo menos que se puede esperar es que alguien levante la mano y pida explicaciones. Es importante que los ciudadanos sepan de qué se trata.

No hay que olvidar que campañas políticas a gobernador en 2009 giraron en torno a esta palabra: seguridad. Las campañas municipales de 2012 también. Los esfuerzos locales giraron en torno a la creación o la renovación (pasando por la limpieza) de los cuerpos policiacos, mientras se recibía el apoyo subsidiario de las fuerzas federales. Este apoyo tendería a bajar en la misma medida que Fuerza Civil, por parte del estado, y las policías preventivas por parte de los municipios, se fortalecían en número, en capacidad y en confianza ciudadana.

Que no se politice significa que no se ponga un objetivo partidista por encima de de un objetivo de seguridad. De acuerdo. Que se apoyen los distintos niveles de gobierno o los gobiernos de diferentes partidos para sacar adelante resultados de seguridad. De acuerdo. Pero si, para que los ciudadanos sepan cómo están realmente las cosas, hace falta un poco de disputa política, entonces va. Justo por eso, porque el tema realmente importa.

luis.petersen@milenio.com