La seguridad y los pleitos

A ver: ¿Cómo está la seguridad en Nuevo León? Además de la pésima noticia de la participación en secuestros de un escolta asignado al círculo de Margarita Arellanes, cuando era alcaldesa, está la noticia de la gran cantidad de versiones incompatibles que se han dado entre los distintos gobiernos y partidos, y entre los grupos de un mismo gobierno y un mismo partido. Versiones, en el peor sentido de la palabra, politizadas

Este policía de profesión, escolta por designación y secuestrador por vocación había sido formado en la Academia y había pasado las pruebas de confianza. Si no se puede confiar ni en las pruebas de confianza, entonces hay que revisarlas, dijeron inmediatamente los allegados a la precandidata panista.

En realidad las pruebas no son una garantía, responden los círculos cercanos a la seguridad estatal: a los agentes hay que cuidarlos y vigilarlos de cualquier manera. Además, insisten, a este policía-escolta se le debió aplicar otra prueba de confianza dos años después: le tocaba a fines de 2013.

Sí, le tocaba, pero la fila es larga y tardan demasiado tiempo en hacer las pruebas y en entregar los resultados, acusan los panistas. Pero la responsabilidad es de cada municipio, les reviran; además esta persona no pasó las pruebas completamente, añaden: sus resultados arrojaron una calificación de “apto con restricción”, no “apto pleno”, por lo que se le debió vigilar y dar seguimiento puntual. Esa ya es responsabilidad del municipio, afirmó el procurador Adrián de la Garza.

Ya estando la pelea a toda máquina, se suben otros al ring, esto por si a alguien le quedara duda que esto ya se hizo tema de campaña. El Bronco, aspirante independiente a gobernador, aprovecha para decir que su contrincante panista no tiene oficio para gobernar, que dejó la Policía hecha un lío, que para empezar la pudieron haber secuestrado a ella. Y que es chamba de cada alcalde escoger a sus escoltas.

Se ha dicho y razonado muchas veces que no hay que politizar la seguridad. Simplemente los controles policiacos no se pueden relajar. Hoy está completamente politizada y las razones en el olvido. El relajamiento es una consecuencia. Con seguridad sigue habiendo casos de policías delincuentes, pero, ¿quién aventará la primera piedra?

luis.petersen@milenio.com