¿A quién saludará esta vez?

Más allá de las expectativas alrededor del gasoducto, su costo y su extensión; más allá de las explicaciones del precio de la gasolina, de la paridad del peso o del crecimiento anual bajo y bajando; más allá de la curiosidad por esa tensión llena de paradojas que no se logra distender entre el Presidente y los mexicanos, aquí lo que importaba era el signo clave: a quién saludaría Peña Nieto con más efusividad, con más confianza, con más cercanía, entre todos los precandidatos a gobernador que seguramente estarían presentes en la visita de ayer.

Habrá sido el frío y la bruma o la tardanza del Presidente porque el clima lo obligó a viajar por carretera, pero esta vez no hubo saludos preferenciales. Con todos fue más o menos parejo, excepto con uno: tal vez lo más notorio del día fue la ausencia de Ildefonso Guajardo, entre otras cosas, porque ningún otro faltó. Los aspirantes se volvieron suspirantes de frío por la exposición prolongada a una sensación térmica de dos grados que compartían con el resto de los incautos asistentes.

Guajardo estuvo ruidosamente ausente, pues no había razón aparente para no estar ahí. El secretario de Economía es la cabeza del sector al que correspondía el evento, no tenía un viaje internacional agendado y no ir, por cualquier motivo, a esta inauguración, significaría dilapidar su propio capital político. Aquí él hubiera sido el importante…

Estaban las senadoras Ivonne Álvarez y Cristina Díaz, los diputados Héctor Gutiérrez y Pedro Pablo Treviño, los funcionarios estatales Federico Vargas y Adrián de la Garza, todos en la primera fila. El Presidente agradeció el calor de la bienvenida en medio de tanto frío y se disculpó por la llegada tarde. Según los que alcanzaron a ver, al final se entretuvo un poco más con Ivonne, Federico y Héctor, pero esto depende del cristal con que se mira.

El mal tiempo tiene siempre una buena cara para algunos. En unos días estará tomada la decisión y conoceremos el nombre de quien aparecerá en las boletas electorales bajo el logo del PRI. A falta de helicóptero, Peña Nieto y el gobernador Medina tuvieron tiempo de hablar un par horas completas entre la ida y la vuelta. En algún momento habrán barajado las cartas…

luis.petersen@milenio.com