Que renuncien y veremos

Todos hemos oído de boca del gobernador electo que su gobierno no estará cerrado a miembros de partidos políticos… siempre y cuando renuncien, como él, a su militancia.

Y claro, la más importante bandera de campaña de Jaime Rodríguez Calderón fue la independencia frente a los partidos.

Ahora el reto será gobernar bien. Falta poco más de un mes. Y no se trata de llenar el gobierno independiente con gente de los partidos y pintarlo de nuevo con alguna bandera.

Ni mucho menos llenar una especie de cuota. Al contrario, es una oportunidad para que personas distintas, preparadas y talentosas, que no militan en ninguno de los partidos en el estado, participen en la función pública.

Sin embargo, nada de lo anterior se pierde si se invita, como siempre se ha hecho, a algún militante de otras fuerzas políticas, aprovechando su experiencia y su buena voluntad. Y que no esté obligado a renunciar a su partido, a negar la cruz de su parroquia, en primer lugar porque pertenecer a cualquier organización política lícita es un derecho humano y, en segundo, porque quien renuncie en esas condiciones a su partido, lo hará boca para afuera y seguirá siendo, al menos en su fuero interno, exactamente igual que antes.

Además, aunque en estos momentos resulte anticlimático decirlo, el hecho de que haya ganado un candidato sin partido no significa que los partidos deban desaparecer.

Deben cambiar, sí, hacerse menos importantes, girar en torno a un proyecto de país y no a la acumulación de una burocracia que les paga con votos y padrones. Deben diseñar y discutir un estilo de gobierno municipal, estatal o federal, y un estilo de trabajo legislativo.

La tienen difícil. Ojalá que los partidos salgan de su crisis más enfocados en su tarea y en lo que la sociedad espera de ellos. Pero eso no se va a lograr obligando a renunciar a los invitados al gobierno… Al regresar de sus vacaciones ya como gobernador electo, El Bronco lo dejó claro: no habría en su gobierno gente de partidos políticos. "En todo caso tendrá que dejar su partido y entonces ver si da el ancho".

Si lo hubiera dicho cualquier otro, se lo comen vivo. ¿No?

 

luis.petersen@milenio.com