La reforma y sus promesas

Es nota nacional, por supuesto, pero también es un tema clave para Nuevo León. Si las expectativas se cumplen, la promulgación de las leyes de reforma energética, firmada ayer por el presidente Peña Nieto, resulta ser la oportunidad más importante para nuestro estado en muchos años.

La cosa es ver si tales expectativas se cumplen. Es nuestra tarea mantenerlas en la mira y no perder la memoria. Para que tanta promesa se haga realidad no bastan las leyes. Hay mucho que hacer y hay que hacerlo bien.

Monterrey puede ser el centro de esta nueva etapa del país. Potencialmente es la capital energética mexicana, por muchas razones. Por su tradición industrial, por su infraestructura, por su capacidad educativa, por su enorme empuje y sus ganas de hacer las cosas, por su situación geográfica y por su cercanía con los yacimientos de gas y de petróleo. Y también por su cercanía con el estado de Texas.

Hace unos días el secretario de Desarrollo Económico, Rolando Zubirán, comentó que aquí nos estamos preparando para la llegada de los inversionistas texanos: “El mercado para nosotros es Texas”, dijo. Y anunció dos proyectos importantes de inversión del ramo energético en el estado, uno nacional y otro estadunidense.

Por fin vamos a olvidar la frase trillada: “Cuando se aprueben las leyes energéticas secundarias…”. Pero ahora todo se vuelve desafío. Nos han prometido inversión en el estado, nacional y extranjera, de hasta 15 mil millones de dólares. Nos han prometido miles de empleos y nuevas oportunidades para pequeñas y medianas empresas.

Nos han prometido un impulso educativo sin precedentes, relacionado con el ramo de energía. Nos han prometido una tecnología limpia que no dañe seriamente el entorno, un uso responsable del agua y acciones remediales en lo que tiene que ver con la contaminación por fracking.

Nos han prometido nuevos polos de desarrollo y un crecimiento ordenado y limpio de las ciudades. Nos han prometido, en síntesis, detonar un desarrollo nunca visto en la región. Habrá que poner atención una y otra vez en eso de evaluar a los políticos. Pero ahora, también, evaluar las políticas públicas. Ya hay leyes, pero esto apenas comienza.

luis.petersen@milenio.com