Del plato a la boca

Fue por unanimidad. Ayer el Congreso abrió la puerta a las candidaturas independientes. Aprobó en primera vuelta la reforma al artículo 42 de la Constitución del Estado. Pero, del plato a la boca…

A estas alturas, el problema ya no es si pasarán o no los candidatos sin partido. La pregunta es si los habrá en 2015 o hasta después. Y si las condiciones serán las adecuadas, especialmente para el año entrante, dada la premura del tiempo.

Con respecto a lo primero: falta la segunda vuelta y falta que se aprueben las leyes reglamentarias en el Congreso de la Unión para que luego se discutan y pasen en el estado. Todo es posible, pero se necesitan ganas de sacarlo a tiempo.

Si no las aprueban, las candidaturas independientes de cualquier forma pueden seguir adelante. Sólo que tendrían que ampararse, basados en la Constitución Federal y la Corte lo decidiría. Sería riesgoso y sobre todo desgastante.

Y respecto de lo segundo, está claro que no cualquiera podrá ser candidato y no sólo porque sí. Tendrá que reunir ciertos requisitos, sobre todo firmas, y éstos no están listos todavía a nivel federal. Claro, si los requisitos son muchos y el plazo para reunirlos es corto, los independientes tendrían que vérselas con un obstáculo más.

En estos meses se sabrá cuántas piedras adicionales hallarán en su camino: ese es el punto. A los panistas le vendría mal que en 2015 tuvieran que enfrentar un tercero; si Fernando Elizondo se lanza como independiente, les convendría ponerle el mayor número posible de obstáculos. Sólo porque sería al PAN a quien Elizondo preponderantemente restaría votos: en la última campaña a gobernador logró 43.4 por ciento de la votación, 760 mil y pico de votos.

Retrasar la votación en el Congreso sería una forma de ponerle obstáculos adicionales a una candidatura independiente. O ponerle demasiados adornos, tantos que a los de otra fracción les parezca insostenible. Los diputados saben hacerlo. ¿No fue eso lo que pasó en el caso de las figuras de consulta ciudadana? Con el pretexto de que quedara mejor, la hicieron insostenible.  Entre la primera y la segunda vuelta... se caía la sopa.

luis.petersen@milenio.com