El plan B de la participación

En la tercera mesa sobre la Ley de Participación Ciudadana en Milenio.com, el jueves pasado, Lorenia Canavati dejó en claro que, después del estrellón, los organismos promotores seguirían adelante en busca de otros caminos.

El domingo, en el programa Cambios con Héctor Benavides, Tatiana Clouthier, Jesús González y Luis Villaescusa planteaban la misma idea: una nueva iniciativa de ley de participación ciudadana que no implique una reforma constitucional y pase, por lo tanto, con sólo 23 votos. Se presentaría esta semana.

Ya no aceptan estar entre las ruedas del tren político. Que quede claro quién quiere ley y quién no, directamente y sin juegos. Canavati concluía el jueves que no hubo voluntad política para sacar adelante la reforma constitucional, que ni los diputados priistas ni los panistas fueron suficientemente profesionales como para llevar a cabo lo que dicen que persiguen. Peor los primeros por no aceptar ninguna de las propuestas que ya en el Pleno hizo el PAN: “Rechazan pero no proponen, les dieron tres opciones y ninguna les gustó”. Los segundos no hicieron el esfuerzo por llegar a un consenso antes de llegar al Pleno.

También estaban en esta mesa los diputados Francisco Cienfuegos y Juan Carlos Ruiz. Ambos aceptaron una parte de la crítica pero defendieron a su bancada. Cienfuegos ratificó el compromiso de sus compañeros por un cambio en la Constitución y una ley que regule la participación ciudadana. Ruiz dijo que su grupo legislativo se abocaría a convencer a sus compañeros priistas de que voten a favor de la ley, ya que sabe que ellos sí quieren la ley pero que tienen un jefe que no los deja votar.

Canavati completó que ese alguien es el gobernador Rodrigo Medina, quien tiene la mano metida en el Congreso y no los deja votar. Cienfuegos lo negó y añadió que el gran farsante en todo esto son los panistas. “Yo dirijo una comisión y a mí no me sucede eso. Antes formo el consenso necesario”.

Ruiz piensa que hay muchos caminos para mejorar la participación. Uno de ellos es la reelección de los diputados. Los ciudadanos estarían vigilando. “Y si no funciona no lo vuelves a votar, diga lo que diga el partido”.

Lo único seguro es que las organizaciones ciudadanas no se quedarán calladas cuando el Congreso vuelva a decir no.