Todos perdonados

Ahora fue el Tribunal Electoral del Estado quien declaró inocentes a varios aspirantes a puestos de elección acusados de moverse irregularmente, por adelantados o por promoción indebida de su imagen.

Esto, sumado (a veces hay que sumar peras y manzanas) al perdón a Margarita Arellanes que la nueva Comisión otorgó con las viejas leyes, apenas la semana pasada, obliga a plantearse algunas hipótesis sobre lo que está sucediendo.

1. Los partidos tienen muy malos abogados. Al menos el PRI, que ha tenido la oportunidad de demostrarlo. En el caso de Arellanes, la Comisión filtró que las pruebas fueron presentadas extemporáneamente. Y en el nuevo caso contra el diputado Alfonso Robledo, aspirante a la alcaldía de Guadalupe, el Tribunal dijo: “Las pruebas ofrecidas por la parte denunciante carecen de la eficacia probatoria suficiente... por lo que no se emite sanción alguna en perjuicio del denunciado”.

2. Los abogados no son malos, pero se hacen. Otra hipótesis es que los partidos no tienen ningún interés en fortalecer al árbitro y al juez. A todos los jugadores les viene bien que las cosas se hagan como siempre se han hecho y preferirán que a ninguno se le sancione porque saben que cuando empiecen con uno tendrán que terminar con el otro. Mejor no tomarlo tan en serio.

3. Las instituciones electorales se saben débiles y prefieren no arriesgar el proceso. Ejemplo de la vida real: la Comisión Electoral sabe que hay fecha límite para tener a los consejeros municipales completos y como lo pide la ley (con título profesional y todo); sabe que la tiene difícil, aún después de tres convocatorias, porque hay municipios pequeños donde no hay suficientes profesionistas; ha intentado suavizar la exigencia en la ley, pero... los representantes de los partidos amenazan con impugnar.

4. La opinión pública está equivocada. Las leyes son distintas de lo que cree y de lo que los políticos le hacen creer cuando acusan a sus oponentes. De manera que lo que para todos es obviamente irregular, para la ley, la verdadera ley, lo que los adelantados han hecho es correcto.

Más allá de hipótesis, el mensaje de árbitros y jueces electorales a la población ha sido claro: los políticos que han hecho campañas adelantadas están en lo correcto. Gulp.

luis.petersen@milenio.com