La paridad y sus murallas

La autodeterminación de los partidos no está por encima de los derechos humanos. Ésta es la muralla donde topan los argumentos —y las mañas— que sacan a relucir los políticos-varones para no permitir que las mujeres les quiten lo que creían suyo, lo que no están preparados para entregar: exactamente la mitad de las candidaturas.

La ley quedó lista por fin. Paridad es paridad, no hay vuelta de hoja. Sólo falta su cumplimiento cabal en los detalles. Pero es aquí donde salen las dificultades y las interpretaciones forzadas para que sí haya vuelta de hoja.

Para las elecciones locales de Nuevo León (diputados locales y municipios), la nueva Comisión Electoral integró la paridad en su Reglamento de Registro de Candidatos. Los candidatos a diputados deberían ser mitad hombres y mitad mujeres y, además, no se podría dar a las mujeres los distritos perdedores de cada partido. Así que debían trazar una línea entre sus mejores y sus peores distritos de la pasada elección y dar la mitad de cada grupo a candidatas mujeres. Igualito que en la ley federal.

Para el caso de alcaldes y planillas municipales, la Comisión discutió internamente si debía dividir los municipios del estado en dos partes, como en el caso de los distritos, y exigir mitad de candidatos a alcaldesas y mitad de candidatos a alcaldes. Desechó esta opción y en su lugar propuso que donde había alcalde varón hubiera una mujer como primera regidora y así, uno a uno, hasta el final: el orden de prelación.

A los partidos no les gustó. Ni la homologación con la ley federal en el caso de los diputados locales, ni el orden de prelación en el caso de los municipios. Y el tribunal electoral local les dio la razón.

Su argumento es la autodeterminación de los partidos políticos. La muralla con la que se topan, decía al principio, son los derechos humanos. Y sobre todo, que hay quien los defienda. Aquí hay una Comisión de Inteligencia Electoral que ya interpuso 38 juicios de inconformidad ante el Tribunal Federal. Son 14 ciudadanos con lupa que se echaron a cuestas la tarea de vigilar la paridad en estas elecciones. Esa es la verdadera muralla.

luis.petersen@milenio.com