La oportunidad de ser diferente

Aquí nada puede darse por seguro, pero digamos que es muy probable que la contienda por la gubernatura será entre Margarita Arellanes e Ivonne Álvarez. Digamos que los panistas y sus líderes no se inclinarán por Felipe de Jesús Cantú. Y digamos que quien se lance por algún partido pequeño o como independiente tendrá poco qué hacer frente a las dos grandes marcas, más allá de apoyar o estorbar a una de ellas.

Así las cosas, lo más probable entonces es que las dos campañas sean iguales y se anulen, como decíamos el martes, los esperados debates. Se parecen demasiado. Buscan ganar basadas en la empatía superficial y en el voto de sus estructuras. Las dos son populares e impopulares ante el mismo tipo de gente.

Ninguna de las dos abanderadas es vista con buenos ojos por la generalidad del empresariado ni, sobre todo, por las clases medias educadas. Estas últimas suelen interesarse por la calidad del gobierno y normalmente participan con su voto. Se interesan por la seguridad, la eficiencia en el uso de los recursos, la disminución de la corrupción, el crecimiento de la inversión, la planeación del crecimiento urbano, la transparencia. Y por los resultados.

Esta vez están atónitos ante el panorama electoral que se les presenta: pugnaban por un perfil completamente distinto. Y creen que PRI y PAN, literalmente, les quedaron a deber.

Pero también es aquí donde se abren las oportunidades para Ivonne y Margarita: ir tras esa zona del electorado en abandono que, además de aportar sus numerosos votos, ejerce un liderazgo.

Hay dos formas de hacerlo por lo pronto. La primera es allegarse, en primerísima fila, personas con el perfil técnico y político requerido. Presentarlos ya (con bombo y platillo, eso sí lo saben hacer) como miembros de su gabinete. Y pugnar para que los otros cargos de elección, en el Poder Legislativo o en las alcaldías, incluyan a personas de ese corte.

La segunda es elaborar, junto con este equipo, un discurso y un proyecto de gobierno que planteen los problemas que ellos se plantean y proponga soluciones adecuadas, realistas y sin demagogia.

Será una forma de establecer diferencias entre ellas. Y evitar que la campaña y el gobierno que le siga se reduzcan a circo.

luis.petersen@milenio.com