Lo que se ocupa es justicia, no venganza

Es muy importante que el gobierno actual aplique la justicia a todos aquellos que han cometido actos ilícitos. Pero lo que no se puede es confundir la justicia con la venganza: no son lo mismo y ni siquiera son parientes.

La justicia es entregar a cada quien lo que merece, según la ley y los procedimientos institucionales vigentes. La venganza es una respuesta individual cuya única finalidad es apaciguar el enojo o la pesadumbre del que la ejecuta, a veces por no ser capaz de hacer justicia.

El gobernador Rodríguez Calderón ha anunciado justicia. Creó la Subprocuraduría Anticorrupción y nombró al subprocurador y a un equipo de apoyo. Y prometió que en este mes llegarían los primeros resultados.

Las que, sin haberse anunciado, no han dejado de aparecer en los hechos son las pequeñas revanchas políticas dirigidas a quienes pensaron diferente, a quienes no apoyaron en campaña o a quienes han ejercido la crítica.

Quienes se sospechaba que venían de otras simpatías quedaron rápidamente fuera, aunque su trabajo era técnico o de carrera. Por ejemplo, en el archivo estatal, en la Secretaría del Trabajo o en Educación. "Escóndete, que no te vea el gobernador porque se va a encabronar": esta frase se la dijeron algunos colaboradores a un viejo empleado a quien aparentaban proteger. Lo acabaron corriendo, claro. Y las liquidaciones brillaron por su ausencia, a tal grado que generaron fracturas en el interior de la Secretaría del Trabajo.

El más reciente caso de revanchismo es el de Sergio Gutiérrez Muguerza, quien esta semana fue sustituido en el Consejo de Administración del Parque Fundidora. Y no es que haya queja del nuevo presidente, Artemio Garza Rodríguez, no se trata de eso. Se trata de que la única razón del cambio es de tinte político: no era de los suyos.

No importa si lo dijo o no lo dijo Voltaire, pero es cierto que quien se venga después de la victoria es indigno de vencer. Ahora es justo el momento de hacer lo contrario en Nuevo León. A la justicia la estamos esperando, a la venganza, no: a esa hay que dejarla para películas de vaqueros. Hay que ver para adelante, que se ocupa.


luis.petersen@milenio.com