Ni puede ser tan "Bronco"...

Ni puede dejar de serlo. El gobernador Jaime Rodríguez Calderón tiene que lograr equilibrios difíciles si quiere dar el salto que siempre ha buscado: irse a contender por la Presidencia de la República.

Antes se usaba tener ecualizadores en los aparatos de música. Servían para lograr un ajuste en cada frecuencia y con esto un sonido más cercano a los propios gustos. Aunque ahora ya casi no se usan, yo, que tengo cierta edad, me imagino uno de estos artefactos. El Bronco va aumentando o atenuando el volumen de cada una de sus frecuencias.

Frente al Gobierno Federal y el Presidente. La relación no puede ser tan mala como para que Nuevo León arriesgue el apoyo federal. Pero tampoco puede ser tan buena, pues El Bronco deja de ser un personaje de oposición, cuya fuerza política radica en la crítica al sistema. Sube el tono lo más posible, pero con límites: sin distorsionar.

Frente a la lucha anticorrupción. El Bronco no puede irse con éxito si mantiene la impunidad que tanto ha prometido derrocar. La forma de elevar el volumen a esta frecuencia es multiplicar los casos que sacudan a la opinión y pongan en evidencia al Gobierno Federal y los partidos que defienden a sus ex gobernantes. Pero no ha ido más allá de esto, ni irá. Causaría y se causaría problemas.

Frente al Congreso local. El gobernador-candidato ajusta esta frecuencia: tiene que quedar claro que puede gobernar sin mayoría, que tiene la capacidad de convencer y de vencer al otro poder empeñado en establecer equilibrios. Sin embargo, la tensión tiene límites: los diputados serán quienes, en todo caso, le aprobarán una licencia y elegirán al gobernador interino.

Frente a la raza. Se empeñará en echarle ganas a la precampaña y a las firmas en todo el país, pero no tanto como para descuidar la aceptación de su Gobierno. Esta es una tecla muy delicada porque si su gente no lo apoya, su futuro oscurece. Y por otro lado, si no se mueve pronto no hará un papel digno de candidato.

¿Logrará ecualizar su Gobierno? Ni tanto que queme al santo... 

luis.petersen@milenio.com