La ineficiencia no disminuye con menos diputados

Si se ve desde un ángulo estrictamente económico, la propuesta de disminuir el número de diputados de Nuevo León no es insensata. Y sería viable desde el punto de vista de la correcta representación, sólo que su puesta en marcha sería más cara que los beneficios.

De cualquier forma, ese no es el sentido de la iniciativa presentada por Manuel González, secretario general de Gobierno de Nuevo León.

Se trata simplemente de una batalla más dentro de la guerra por la popularidad. Y se da en el contexto más amplio de una crisis de legitimidad de la clase política entera, que si no se resuelve afectará aún más a la otra crisis, la económica.

Lo único que tiene sentido pensar es que  buscan, con esta y otras propuestas, mitigar la falta de credibilidad en la población: quedar bien con ella.

O quedar mejor que los de enfrente. Los políticos creen que saldrán de su propia crisis poniendo el pie sobre la cabeza de los otros de su mismo oficio. No han entendido nada, creo. Para los ciudadanos, cuyo poder se recupera a tumbos, la clase política se ha ganado a pulso el que la vean como una sola cosa, una triste cosa.

Ahora se disputan las migajas de la popularidad entre todos. Hace año y medio cundió la desesperación frente a los partidos y los votantes decidieron probar. Y lo que ha mostrado el experimento es que el problema no estaba sólo en los partidos sino en la clase política entera y sus relaciones con los ciudadanos.

Todos y cada uno de los 42 diputados actuales saben que el Congreso, su chamba y sus resultados están más que devaluados. Pero una laringitis no se cura con remedios para la diarrea. La reducción planteada no cura la ineficiencia del Congreso, ni la falta de transparencia, ni el descuido de los recursos, ni la lejanía con respecto a los votantes, ni la incapacidad de acordar un proyecto para el estado, ni el chapulinismo político por encima de cualquier cosa. Tal vez para hallar un remedio deberían trabajar juntos: justo al revés.

luis.petersen@milenio.com