¿Cuál es el nombre de todo esto?

Decepción, impotencia, desesperación. Son las palabras que describen la situación ciudadana del Estado y de buena parte del país. Las opciones más frescas, menos vinculadas con los usos políticos en boga, tendrán sin duda su momento de crecimiento en las próximas elecciones de Nuevo León. Como nunca antes.

Se puede ver ya en el caso de los independientes, que por primera vez entran en la ley electoral. Ayer, Lorenia Canavati entregó las firmas requeridas para aparecer en las boletas como candidata a la alcaldía de San Pedro. Jorge González también completó las suyas, también cerca de siete mil. Sin menospreciar su esfuerzo diario, resultó no solamente posible sino holgado el número de firmas que marcó la ley para las candidaturas independientes: ni las siete mil de cada uno de ellos en San Pedro, ni las cien mil de El Bronco para la gubernatura del Estado.

Tienen posibilidades de jugar un papel importante en su área. Han sobrepasado el límite de sus firmas por razones prácticas (no vaya a ser), pero sobre todo porque el trabajo de buscarlas los ha acercado con gente que huye de las opciones partidistas. El Bronco lleva, según sus propias cuentas, más de 300 mil. Lorenia ahora se fijó la meta de nueve mil.

Mientras, los precandidatos de los partidos buscaban y buscan todavía la simpatía de sus burbujas de militantes, cada vez más vinculados a grupos internos y a votos, digamos precocidos, a cambio de chambas después del triunfo. No salen de su burbuja ni para ganar sus procesos internos ni para diagnosticar Estado y municipios.

Tampoco saldrán después para gobernar. El resultado es una autoridad que corre serios riesgos de trabajar sólo para sí misma. Plagada de compromisos e incapaz para autocrítica.

De los gobiernos independientes nada sabemos, es la primera vez que juegan. Por lo pronto, su esfuerzo por las firmas y sus métodos han resultado atractivos a una población distinta, la población decepcionada que la política de siempre ha dejado en la impotencia.

Los partidos tendrán que hacer un esfuerzo para ir a buscar a la población que los independientes han hallado. Deberán articular un discurso y un método distintos a los que utilizaron en sus precampañas. Si no, viene la ceguera. Puede ser el nombre de todo esto.

luis.petersen@milenio.com