Las muertas de Nuevo León

El lunes por la noche fue hallado el cuerpo de una mujer dentro de un tambo con arena, en el baño de su casa; la historia lleva a que el principal sospechoso sea el ex marido. Hace tres semanas una mujer de 41 años apareció en su casa estrangulada por su pareja, con quien llevaba un mes. El 7 de septiembre desapareció una joven madre; después de dos semanas su pareja se sintió culpable y se entregó: la había estrangulado y quemado.

Son casos terribles y recientes que podrían llenar páginas. No se trata aquí de eso. Se trata de que Nuevo León no ha podido enfrentar la violencia contra las mujeres; no hemos podido enfrentar la violencia contra las mujeres, corrijo, porque no son crímenes que cometa una entidad abstracta. Por eso quise abrir con unos casos, que no están escogidos, son sólo los más recientes. Por eso y porque voy a hablar de números, y en estos temas los números importan justamente porque sus historias se cuentan de una en una.

Según una revisión de notas de prensa que se publica en esta edición, en 2014 se han registrado ya 52 homicidios de mujeres en Nuevo León. Y va en aumento: 16 de estos asesinatos se han cometido en los últimos 65 días; en números gruesos, dos por semana.

Nuevo León puede presumir de muchas cosas. Entre ellas, que ha bajado el número de homicidios. Pero no de homicidios de mujeres. En todo caso, si es que vale la distinción, han disminuido los homicidios de mujeres vinculados a la delincuencia organizada. Los ligados a la vida diaria van en aumento: el año pasado, según el recuento, hubo en el estado 19 homicidios de mujeres no relacionados al crimen organizado; en nueve meses de este año ya suman 23.

Y con saña. Los cuerpos de estas mujeres han sido encontrados calcinados, decapitados, apuñalados, golpeados… o estrangulados o entambados. La mayoría de las veces, las muertes han sido causadas por sus parejas o ex parejas sentimentales, quienes sin duda han aprendido lo sanguinario de la guerra del narco para darle a sus inseguridades y a sus celos un toque profesional. Y esto no se acabará si no lo acabamos cada uno de nosotros.

luis.petersen@milenio.com