¿Hubo "moches" para 2015?

A ver usted qué piensa. Uno de los muchos escándalos del año que termina fue el de los presupuestos etiquetados, asignados por algunos diputados federales directamente a los municipios para pavimentación, canchas deportivas y obras culturales. Me refiero al escándalo de los célebres y recordados moches.

Nada se probó porque no hubo denuncias formales. Pero durante el año sí que surgieron comentarios de alcaldes: algunos diputados pedían moche a cambio de asignar una cantidad a dichas partidas.

A fines de la semana pasada, el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto de Egresos 2015. Casi nada se hizo para eliminar los moches. Cada diputado federal tuvo de nuevo la oportunidad de designar, él sólo, una cantidad importante: los panistas, 10 millones de pesos cada uno; los priistas, alrededor de 20 millones; los perredistas, cerca de 24 millones.

Para que los diputados no pidieran su comisión a los alcaldes, es decir, su moche, lo único que recibieron fue la petición de no hacerlo.

¿Hubo moche este año? Difícilmente lo sabremos. Es poco probable que el alcalde que dio moche a un diputado lo denuncie después por haberlo aceptado. ¿Quién lo va hacer, si tanto peca el que pide moche como el que le detiene la pata? A menos que alguno se haya sentido francamente extorsionado...

Hay que estar atentos, sin embargo, a la lógica que pueda tener este reparto de recursos etiquetados. Y en todo caso ver si los fondos especiales para pavimentación llegan a donde es más necesario, los de deportes a donde hacen más falta, los de cultura donde hay más demanda.

Daniela Mendoza hizo el análisis de estos presupuestos para los municipios de Nuevo León. Están publicados aquí. Realmente llaman la atención: el reparto de esas partidas etiquetadas acaba no respondiendo a ninguna lógica.

Por ejemplo, Juárez y García no recibieron nada de esos fondos: cero redondo. Cadereyta obtuvo 114 millones; San Nicolás, poco más de 120 millones; Monterrey, 225 millones; y Guadalupe, 47 millones. No hay explicación posible, a menos que se trate de que unos cabildearon y a otros no les importó.

La pregunta de fondo es si hay elementos para sospechar otra vez de los terribles moches, que si algo de confianza queda en los políticos, se la llevan toda.

luis.petersen@milenio.com