Bartlett, el olvido documentado

“Se puede faltar a la verdad por dos motivos: falta de memoria o falta de vergüenza”, eso le dijo Diego Fernández de Cevallos a Joaquín López-Dóriga, hablando de Manuel Bartlett.

Continuó: “... hoy declara no saber si Salinas ganó o perdió aquellas elecciones. Lo cierto es que éste, como presidente, lo hizo secretario de Educación Pública y gobernador de Puebla. Luego fue senador por el PRI. Y cuando ya no le dieron espacio decidió irse a purificar con López Obrador. Allá él y su conciencia”.

Terminado el sexenio, Bartlett seguía defendiendo los resultados y los procedimientos (que ahora ya no defiende), de aquella elección en la que presidía la Comisión Federal Electoral, como secretario de Gobernación. O mentía antes o miente ahora.

De los archivos insondables del arquitecto Benavides viene una evidencia. Me prestó hace días un librito de 72 páginas publicado por Editorial Diana en enero de 1995, que halló en su biblioteca. Las letras blancas sobre fondo azul marino de la portada dicen: Elecciones a debate 1988, precisiones en torno a la legalidad, organización y funcionamiento del procedimiento oficial de resultados. El autor: Manuel Bartlett Díaz.

Niega ahí, por supuesto, la caída del sistema. “La frase que se repite como si fuera una verdad fue un arma política en su momento; hoy se le quiere transformar en un mito”.

“La información existió y fluyó todo el tiempo”, explica. “El procedimiento de información oficial funcionó de acuerdo con los términos y tiempo establecido por la ley. De igual manera es posible afirmar seis años después que el mecanismo “adicional” de información pudo no haber existido o, en su caso, haber fallado totalmente sin que ello hubiere afectado en manera alguna el procedimiento legal para obtener los resultados electorales”.

Concluye: “El proceso electoral federal de 1988 se ajustó a la ley y estuvo legítimamente documentado...”. Julio de 1994, Puebla, Puebla. 24 años después su conclusión ya no es la misma. Negada por su propio autor, ahora en busca de nuevas aventuras.

luis.petersen@milenio.com