De cómo mandar al carajo una ley de participación ciudadana

La autopsia dirá sin duda que murió por ahogamiento. Si hubieran aceptado que pasaran las tres figuras presentadas en octubre a comisiones en el Congreso: referéndum, plebiscito y consulta, en una de ésas tendríamos ya una ley de participación ciudadana en Nuevo León. Pero no: hasta el ahogamiento, le fueron pegando cuanta figura de contrapeso a la autoridad les pasó por la imaginación.

Si este ahogamiento fue voluntario o no, tendría que resolverlo Sherlock Holmes. En serio, uno pensaría que lo hicieron con el propósito claro de aportarle a los diputados argumentos, o pretextos, para mandarlo todo al carajo. Entre audiencia pública, voz ciudadana, afirmativa ficta, iniciativa popular, contraloría ciudadana, presupuesto participativo y rendición de cuentas, la sopa prometida se volvió engrudo.

Surgieron entonces una gran cantidad de dudas y cuestionamientos. Sobre todo, a qué necesidad respondía esta colección de figurillas de porcelana, si se trataba de una auténtica necesidad ciudadana o si lo que había detrás de este debate era realmente un tema de políticos y de partidos.

La cereza del pastel apareció ayer, cuando a las nueve figuras le añadieron el diez: la revocación de mandato. En la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales, el PAN presentó lo que sabían que era insostenible, incluso constitucionalmente, para que fuera el PRI quien le diera el tiro de gracia a la iniciativa entera.

Hay quienes piensan que se trata de la historia de un desacuerdo acordado. Entre ellos, el periodista Reynaldo Ochoa, quien cubre para MILENIO los debates en el Congreso del Estado. Han montado, en otras palabras, el escenario adecuado para un acuerdo imposible.

Tiene su lado jocoso, pero también su parte triste. En realidad pelean el costo político de echar por la borda un esfuerzo por equilibrar un sistema demasiado centrado en los partidos: son años de búsqueda de una ley de participación ciudadana que permita a la sociedad civil ser un contrapeso a los vicios comunes de la política profesional. Incluso a los profesionales les ayudaría contar con ese equilibrio. La autopsia dirá sin duda que este esfuerzo murió por ahogamiento. Pero es probable que se trate de un homicidio culposo.