Del "like" al hecho hay mucho trecho

Las redes sociales entraron en política desde hace algunos años, pero nunca como ahora. No hay candidato respetable que no tenga Facebook, Twitter y un buen trabajo, digamos, de cultivo de sus redes sociales.

Lo que nadie sabe es el verdadero peso que esto pueda tener aquí, sobre todo comparado con lo que se necesita. En una época en que todo mundo opina en redes sociales, en cualquier momento y sobre cualquier tema, con la sabiduría, experiencia y profundidad que dicta el casi anonimato, es difícil contar con un compromiso real a partir de un like, o un forward, un comentario, otorgados desde la comodidad del sofá, del camión o del escritorio y sin tener que mover, en la mayoría de los casos, nada más que los pulgares.

No se trata de menospreciar comentarios y seguidores en las redes. Pero lo que se necesita son movilizaciones, argumentos y votos en las urnas. Y eso requiere algo más que dos pulgares y un minuto.

En su página de Facebook, Ivonne Álvarez ha conseguido casi 313 mil likes y comentarios de saludo, al estilo de un “buenos días, lic”. Felipe Cantú lleva cerca de 100 mil y los comentarios son todavía de felicitación por ganar la elección interna.

El Bronco ha sido distinto, no tanto por sus likes, sino por sus comentarios: él ha aprendido a retar a sus ciber-seguidores a que expresen su punto de vista. Aunque el verdadero fenómeno ha sido conseguir son las 103 mil firmas que le pide la ley para ser candidato (o las 365 mil que él dice) y ésas no se ganaron con un “Me gusta”, sino acudiendo, llenando un formulario nada amigable, presentando la credencial para votar y firmando. Sin duda en algo ayudan las redes sociales, pero las firmas suponen ir mucho más allá.

¿Qué porcentaje del compromiso representa un like? Uno muy pequeño. Más que las redes sociales, lo que más pesa a la hora de la hora es el conjunto de elementos negativos que están cargando a la población, como la decepción, el enojo y la impotencia, y los positivos como el liderazgo, el carisma, la capacidad. Si del dicho al hecho hay mucho trecho, de un like

luis.petersen@milenio.com