Por la ley de sus decires

Se siguen queriendo arreglar las cosas del estado con declaraciones. El secretario general de Gobierno, Manuel González Flores, dio por resuelta la crisis de delincuencia... con datos falsos.

“Estuvimos viendo cómo andan los delitos que más se cometen y me es grato informarles que van a la baja”, comentó el martes al salir de la reunión semanal de seguridad.

“Esperamos seguir así, creo que esto es algo importante porque empieza a dar resultados el dispositivo conjunto”. Según González Flores, los robos a casas, a vehículos y a negocios van en descenso desde que comenzó la nueva etapa de coordinación de autoridades federales, estatales y municipales. 

Pero nada. Las cifras oficiales revelaban otra cosa. Los delitos no disminuyeron. No sólo aumentaron, sino que rompieron récord: 8.5 delitos por hora en lo que va del año.

Horas después de la declaración del secretario de Gobierno, la Procuraduría estatal subió a internet los datos del mes pasado. En mayo hubo 269 robos a casa habitación. En abril, 227. La mejoría no se ve por ningún lado. A menos, tal vez, que esté tomando como muestra la última semana o los últimos cuatro días y que fuera así. Pero francamente una referencia como esa sería puro wishful thinking.

El optimismo es importante, pero no se vale alimentarlo con chatarra. Está claro que la percepción de inseguridad ha aumentado en Nuevo León al parejo de las cifras, porque la inseguridad se vive en las calles. Maquillar la realidad sólo provoca que esa percepción se acompañe de desconfianza en la autoridad.

Lo mismo pasa con el robo a negocios. En mayo llegó a 432, más arriba que abril y que marzo, que también rebasaron los 400. Si los últimos días se ve una disminución, qué bueno, ojalá así sea, pero mientras esto no se mantenga, no vale. Sin duda en estos tres meses hubo semanas hacia arriba y semanas hacia abajo. Y no significó nada.

Las cosas no se componen hablando ni mirando para otro lado. 

luis.petersen@milenio.com