Ni entre diez levantan las campañas

Partidas por una semana de vacaciones y otra de medio gas, las campañas parecen condenadas a la somnolencia. Llevan casi un mes y ha habido muy poco que llame la atención, casi nada que valga la pena y, francamente, nada que pueda cambiar el rumbo del Estado y sus municipios. Como si todo estuviera bien.

Si usted le pregunta a los potenciales electores, le van a responder que están aburridas, sin sustancia, sin energía, sin soluciones. O que los actos de campaña no tienen que ver con futuros actos de gobierno.

Por su lado, los candidatos y su gente dicen que lo que pasa es que las circunstancias están complicadas. “Nos tienen atados de manos, nos tienen fiscalizados, cualquier cosa cuesta y nos la cuentan”. Se quejan: “Tenemos que irnos con tanto cuidado que se acaba notando”.

Pienso que diez candidatos a gobernador son demasiados. Si le sumamos la enorme cantidad de aspirantes a otros puestos, diputaciones y cabildos, es una locura. Aunque uno podría esperar que la vida girara en torno a la elección, en realidad la cantidad de jugadores termina paralizando el ambiente político.

Esto se verá en los debates. El encuentro oficial, convocado por la CEE para el próximo día 19, tendrá a diez candidatos tratando de destacar, en un formato de 16 minutos por persona. Desde ahora se puede vaticinar la dificultad que tendrán el moderador, los candidatos y, sobre todo, el público, para asimilar esta rara pasarela.

Ante el mismo problema, la plataforma ¿Cómo Vamos, Nuevo León? planteó otra salida. Tratando de privilegiar la profundidad, sólo cuatro debatirán en el primer encuentro en el Tec de Monterrey. Aquellos que no pasen del tres por ciento en las encuestas, no están invitados y se tendrán que contentar con un foro para exponer sus pequeñas ideas. Ninguna solución es aceptable y no hay imaginación deportiva para hallar otra. Parecen imposibles encuentros al mismo tiempo interesantes e incluyentes.

Lo cierto es que son demasiados: en lugar de multiplicar, dividen. No producen un ambiente de interés por lo que pasa, de atención a los problemas, de crítica a las decisiones pasadas y de las trayectorias. En todo caso, alientan el hartazgo preexistente.

luis.petersen@milenio.com