La lección a los partidos: primer parcial (2)

Ni siquiera las pifias y lentitudes del gobierno actual parecen salvar a los partidos políticos del naufragio. Los independientes, aunque les queden muchas patas por meter en el futuro, no parecen tener contrincantes creíbles.

El jueves escribí que aunque los nuevos alcaldes y diputados hayan dado muestras de ser mejores que los anteriores, los recientes procesos internos pintan de cuerpo entero a sus partidos políticos. Después de la lección viene el examen y aquí no hay indicios de ningún aprendizaje.

El domingo pasado fue el PAN de Monterrey el que se balconeó. Al final todo fue promesas incumplidas y nuevas promesas repetidas. Lo que quedó claro es la continuación de la disputa entre los fragmentos de aquello que en otro tiempo se llamó la nueva cúpula; lo que quedó claro es que el acarreo sigue siendo parte de la política priista, digo, panista de estas tierras. Y aun así, a pesar de los camiones, votó sólo treinta por ciento del apático padrón.

El grupo que había quedado bajo tierra con la caída de Fernando Larrazabal regresa a la dirigencia regia con Miguel Ángel García. Lo primero que hay que hacer es depurar el padrón, dijo el flamante funcionario, pero aun así aceptó y celebró su triunfo. "El padrón sí está inflado, son nueve mil panistas que están dados de alta, de los cuales casi cuatro mil no tienen ninguna actividad; restan cinco mil y de estos votaron tres mil", explicó. "Es un padrón manipulado y un PAN secuestrado por la dirección que encabezaban Iván Garza y Pepe Serrano".

El segundo lugar, Jorge Luis Hinojosa, con unos cien votos de diferencia, sólo dijo: "Me sorprendí, veía gente que no había visto con anterioridad en el partido", apuntó. Pero aun así, se la piensa para impugnar.

Y el ex dirigente, Iván Garza, mejor dirigió el palo hacia otra piñata. Insistió en lo que ya había señalado: que el alcalde priista, Adrián de la Garza, estaba metiendo la mano, con compra de votos, en la elección del PAN.

Así nomás. ¿Es posible que alguien les tenga la menor confianza para gobernar? A ver...

luis.petersen@milenio.com