¿Qué hacemos con tantas promesas?

Se abre la temporada de promesas. También es el tiempo de recordar el bajísimo promedio de cumplimiento que los ganadores de elecciones tienen de sus planes y proyectos.

Llegan con las alforjas llenas de palabras. Pronto resulta obvio que las palabras no son obras. En ese sentido, las administraciones municipales actuales de Nuevo León, ya en su etapa final, pueden ser catalogadas como fracaso.

Poco antes de asumir sus cargos, quince alcaldes electos, entre ellos todos los de la zona metropolitana de Monterrey, viajaron a Medellín, Colombia, coordinados por el Tec de Monterrey. Ustedes recordarán que llegaron pletóricos de buenas ideas. Era un viaje sobre todo de urbanismo: incluía movilidad, transporte público y zonas verdes.

Allá, visitaron al gobernador y al alcalde y conversaron sobre la necesidad de trabajar en equipo con otros municipios. Si todos los proyectos que trajeron para el Monterrey Metropolitano se hubieran llevado a cabo, la ciudad sería muy distinta. Pero los planes fueron muriendo.

Estaba vigente la idea de un tranvía para San Pedro, además de 110 kilómetros de ciclovía y zonas peatonales. En Monterrey se hablaba de un Barrio Antiguo reformado, más cultural (de momento, está trastocado por las obras del Metro). En la avenida Juárez se pensaba un carril exclusivo para autobuses, más pistas de bicicleta y calles peatonales que unirían el centro con el Barrio Antiguo y el canal de Santa Lucía.

Para la zona Tec se anunció una intervención que reformaría la vida urbana con parques, árboles y conexiones no automovilísticas. La realidad: sólo los inicios.

En Guadalupe estaba la promesa de un parque ecológico en los alrededores del nuevo estadio, una ciclovía y vialidades alternas. En Escobedo se remodelarían sus 250 plazas y jardines. Tal vez sea la parte mejor cumplida.

Apodaca estudiaba un parque lineal en las márgenes del río Pesquería y Santa Catarina proponía su bosque urbano con un corredor de tres mil árboles a través del municipio.

Los alcaldes ya ni hablan de eso y llegó de nuevo la hora de las promesas. Como ciudadanos, hay mucho qué aprender. Más que el contenido de las promesas, hay que ver quién sí las ha cumplido y cómo lo ha hecho. Y no apoyar a quien miente.

luis.petersen@milenio.com