¿Qué hacemos con tantos candidatos?

Tenemos un número récord de aspirantes a gobernador de Nuevo León registrados para la elección de junio. El doble que hace seis años. De ellos, sólo uno va como candidato independiente. Los demás van por la vía de la multiplicación de los partidos políticos.

A pesar de que Ivonne Álvarez entró a la contienda postulada por cuatro banderas, hay suficientes partidos como para romper récord de candidatos. Contando partidos nacientes y agonizantes, que luchan por seguir vivos, y sumando los que tradicionalmente han sido fuertes, llegamos a la cifra también récord de 12 partidos en la contienda.

Es un fenómeno nuevo. También las diputaciones locales y algunas alcaldías serán peleadas por un número sin precedentes de candidatos. En Monterrey quedará también casi la decena de aspirantes a la presidencia municipal; en San Pedro, 4. Hasta ayer, según el reportaje de Daniela Mendoza en estas páginas, la Comisión Estatal Electoral había confirmado el registro de 491 candidaturas de todos los tipos. Y aún faltan.

Es curioso que lleguemos a este número de candidatos y partidos en momentos en que la desconfianza ciudadana en la clase política también alcanza niveles récord. Pero la cifra no parece ser una solución pues, por lo que se ve hasta ahora, ha cambiado sólo la cantidad: salvo alguna excepción, no hay en el morral de ninguno propuestas frescas que tomen en serio los problemas del Estado y de las ciudades, y que eviten el reparto gracioso de promesas inviables, irrelevantes o de plano fuera de la ley.

Una posible ventaja de esta multiplicación de candidatos podría ser la multiplicación de los votos. Que el porcentaje de abstención baje y que suba el número de ciudadanos que acuda a las urnas convencido de su participación: más ciudadanos convencidos por más candidatos. Pero eso sólo se puede si los aspirantes hacen un pacto (y un verdadero esfuerzo) por alentar seriamente la participación democrática, libre. Menos lonches y más conciencia.

Si siguen por el camino que han andado hasta el momento, los innumerables candidatos sólo van a multiplicar la desconfianza ciudadana. En ese caso, sería mejor que fueran poquitos.

luis.petersen@milenio.com