Gran final, si hacemos lo que hay que hacer

Yo también me sumo a la apuesta por un saldo blanco en los partidos de la final regia. No tiene por qué suceder nada, ni muertos, ni golpes, ni disturbios, ni agresiones, ni miedos... si simplemente hacemos lo que hay que hacer.

Pero ¿qué es lo que hay que hacer? Santiago Fourcade lo dijo aquí el lunes: no minimizar el problema, reconocerlo por parte de todos los involucrados.

Aquí todos somos responsables de que nada pase: autoridades, clubes y aficionados en sus distintos niveles de pasión. Creo que todos hemos aprendido ya a hacer las cosas mejor. Al menos hemos tenido todos la experiencia suficiente...

Las autoridades han mejorado operativos de vigilancia y auxilio. Según cifras publicadas en Milenio, en el Clásico 106 del 5 de marzo de 2016, en el estadio BBVA, el operativo policial fue formado por 441 agentes, incluyendo policías, agentes viales y rescatistas. En el 107, dos meses después, en el Universitario hubo 2,350 agentes y en el 108 participaron, en el BBVA, 1,850. Hoy, en el Universitario y alrededores habrá 3,010. Guadalupe no se quedará atrás el domingo.

Los clubes y los patrocinadores también han aprendido. La marcha atrás de Rayados ante la errónea propuesta de no aceptar gente con colores adversarios es una muestra de este aprendizaje. Ahora, por diversas vías han lanzado, los clubes y muchos otros, toda una campaña preventiva en favor de un disfrute del juego sin necesidad de ver morir a nadie.

Saben que es importante preparar a sus equipos para ganar, pero también preparar a sus grupos de animación y sus leales aficionados para que no se desborde ni la pasión ni el alcohol.

Si no hubiera pasión no habría vida. Pero encauzar ésta hacia el bullying masivo, hacia el pisoteo del adversario, o incluso convertir al simpatizante del equipo adversario en un enemigo, nos degrada. Y eso, las aficiones ya lo hemos aprendido también. Perfectamente sabemos todos lo que hay que hacer. Por eso, apuesto por el saldo blanco.

luis.petersen@milenio.com