Canales y su cubeta de dinosaurios

La lista de los perseguidos por la Fiscalía Anticorrupción sigue creciendo. Muchos imputados, muchos vinculados a proceso, al momento ninguno en situación de aparecer culpable. Salvo, como siempre, los menores muy menores.

“Harry y su cubeta de dinosaurios”, serie de dibujos animados, se estrenó en Discovery kids en 2005, el mismo año en que nació mi hija. Viejo conocido, pues, Harry salta con su imaginación al recipiente lleno de dinosaurios de juguete y se transporta con ellos a otro mundo.

Canales igual: ha llenado su cubeta de los considerados por él dinosaurios corruptos y se ha lanzado a un mundo de fantasía y aventuras donde, al menos hasta hoy, todo son imaginaciones. Toma el dinosaurio verde, luego el de bolas azules, después el de flores coloradas. Ahora los sitúa en Kia, luego en Turismo, después en los medios...

Medina, Zubirán, Gómez Acosta, Domene, Aguirre, Marroquín, desfilan una y otra vez, por una acusación o por otra, para conocer la carpeta de investigación, para saber si son vinculados a proceso o para oír la determinación de medidas cautelares por parte del juez: la entrega del pasaporte para que no se vayan por vía de mientras del país o, la más temida de las medidas, la cárcel preventiva. Hasta ahora, Canales se puede llevar el dudoso trofeo de haber logrado llevar al Topo Chico a Rodrigo Medina... por 24 horas. Y el aún más dudoso trofeo de la exposición mediática sin pruebas. Un juego de fama pública y de desgaste.

Al terminar, regresa de su cubeta y se topa con la realidad. En el juego se ha olvidado de sus propios problemas. Los dinosaurios son de plástico y las acusaciones de Paula Cusi son de verdad. Canales debe enfrentar su propio proceso con un amparo en cada bolsillo y queriendo convencer de que todo es parte de la misma fantasía.

Los procedimientos van y vienen. La pregunta es si en algún momento la lucha contra la corrupción será real y fuera de la cubeta de la ilusiones. Nada indica que vaya por ese camino.

luis.petersen@milenio.com