Un espejo para nuestras creencias

Aquí están los que más aceptan, en todo el país, el contenido de género en los libros escolares. También los que menos aceptan que las religiones participen abiertamente en política electoral o que las Iglesias deban reportar sus movimientos fiscales ante Hacienda.

Y digo aquí porque estos datos se refieren a Nuevo León, pero como parte de una región. La interesante Encuesta Nacional sobre Creencias y Prácticas Religiosas en México Rifrem 2016, recién publicada, arroja resultados representativos acerca de cinco regiones del país. Nuestro estado comparte región con Coahuila, Durango, Chihuahua, Tamaulipas y Veracruz.

El estudio se basa en tres mil cuestionarios en todo el país y fue coordinado por Alberto Hernández, de El Colegio de la Frontera, Cristina Gutiérrez, de El Colegio de Jalisco, y Renée de la Torre, del Ciesas-Occidente.

Los resultados son un espejo de lo que somos. A fin de cuentas, las creencias y las prácticas religiosas acaban influyendo en toda la vida, en la forma como educamos, como vemos la sociedad, como trabajamos y nos comportamos...

Y es en esta región del país donde más personas expresan que han cambiado de religión (13.1%).

Lo han hecho por diversos motivos: no tanto porque, como en otras partes, su religión anterior ya no le satisfacía, sino porque su nueva religión “se apega más a los fundamentos bíblicos” (28.8 por ciento). Es decir, en esta región la mudanza religiosa se vive más como el producto de la convicción que de otros factores, como el haber encontrado algún tipo de solidaridad o de ayuda.

Aquí se da mayor diversidad religiosa en una misma familia que en otras regiones. Ante la pregunta: ¿En su familia más cercana todos pertenecen a la misma religión?, 30 por ciento respondió que no, mientras que en el país entero fue 21.5 por ciento.

Como en todas partes, un porcentaje mayoritario se ve a sí mismo como creyente por tradición. Sin embargo, en esta zona es donde más gente se proclama creyente por convicción (32.5 por ciento). Vale la pena un vistazo al espejo.

luis.petersen@milenio.com