En el espejo de Coahuila (2)

El jueves pasado hablaba aquí de Coahuila, de la historia de un proceso electoral fallido.

No sé si los tribunales vayan a anular el proceso entero de nuestros vecinos, en eso están, pero hay que insistir en que el verdadero problema, para Coahuila y para todo el país, es la cantidad de pifias que cometió el INE (incluyendo a su organismo local, el IEC), pues se pone en riesgo el ya muy cercano proceso presidencial 2018.

Ya parecen jueves de Coahuila, pero hoy es importante volver al tema.

Apenas ayer se publicó en el diario oficial de la Federación el acuerdo mediante el cual el INE modificó las reglas del juego de los gastos de campaña y su fiscalización. El punto es que el tal Reglamento se aprobó el 21 de diciembre de 2016 y no había  sido publicado. Y peor aún, según el PRI, lo utilizó como si lo hubiera publicado: “... el dictamen que el INE emitió sobre los gastos de campaña de Miguel Riquelme se basó en una norma no vigente toda vez que se incumplió en su momento con esa publicación”.

Por supuesto que lo que el PRI desprende de esto es que el Tribunal debe reafirmar el triunfo de su candidato. Quién sabe. Lo que está claro es que la fiscalización se llevó a cabo con una norma no vigente, y eso lo acepta el INE desde el momento de la publicación ayer.

El lío es enorme. Primero la Unidad Técnica de Fiscalización contó un exceso de gasto de más de 20 por ciento por parte de los candidatos del PRI y del PAN. Luego, el Consejo del INE acabó determinando que era de casi ocho por ciento para el priista Riquelme y poco menos de 5 para el panista Anaya. Y todavía no era su postura definitiva. Además, los dos partidos se quejan de auténticas arbitrariedades en la cotización de los dichosos gastos.

Otra vez hay que preguntarse si hay elementos para anular la elección, pero sobre todo si los hay para cuestionar al árbitro. Lo primero está en manos de los tribunales. Lo segundo es casi un hecho, ante una elección presidencial que desde ahora se augura competida y ruda. Ojalá pueda en los próximos meses ganarse la legitimidad y la confianza perdidas.

luis.petersen@milenio.com