¿Alguien quiere elecciones para gobernador?

La autoridad electoral tiene que estar preparada para una eventual elección a gobernador en Nuevo León en julio, por supuesto. El árbitro tiene que sacar adelante el partido, pase lo que pase... incluso si Jaime Rodríguez se retira definitivamente de su puesto actual para irse a campaña y la ley ordena la celebración de comicios.

Sin embargo, aquí nadie quiere que haya elecciones a gobernador en 2018.

Para empezar, la Comisión Estatal Electoral, quien sería la encargada directa de organizar el tinglado, alega ni siquiera tener dinero para los gastos que se derivarían de una decisión así.

El propio Bronco argumenta que la ley en Nuevo León lo protege y que pedirá una licencia de seis meses, después de la cual, gane o pierda, regresará a su lugar. Durante estos seis meses simplemente lo ocupará otro.

Los partidos políticos tampoco quieren. Ninguno se encuentra preparado para dar la pelea, sobre todo después de la sacudida de 2015. Hay aspirantes para todo menos para gobernador. Las dirigencias partidistas están concentradas en sacar adelante a los diputados que irán al Congreso de la Unión, a los que van como diputados locales, a los que buscan la reelección en las alcaldías. Tienen también la tarea de cumplir con las reglas de equidad de género.

Con todo eso no piensan en una campaña a gobernador. Ni siquiera han imaginado quién pueda hacer un buen papel y apoyar con eso a sus respectivos candidatos presidenciales. Seguramente están convencidos de que les estorbarían...

El Congreso de Nuevo León, encargado de concederle al gobernador su ansiada licencia de seis meses de manera que pueda regresar a su silla después de la campaña, no está esta vez dispuesto a hacerle la vida de cuadritos. Al contrario, lo han aceptado como si fueran hermanos distanciados.

Nadie quiere. Aunque en un estricto espíritu democrático, claro que debería haber elecciones para gobernador. ¿Por qué? Porque no hay gobernador. Nuevo León está bajo el mando de un piloto automático ayudado por un Gabinete disperso, en algunos casos efectivo y en otros no.

luis.petersen@milenio.com