La gran mentada

Aun suponiendo que el viernes Trump deje los tuits, rebase las amenazas y los insultos, sea claro en lo que quiere, plantee políticas públicas reales y respete las instituciones de su país y de otros como el mío, de cualquier forma a mí no me faltan ganas de organizarle una gran mentada en su último día como presidente electo. Tan sonora, tan institucional, tan sentida que haga retemblar en sus centros la tierra.

Amenaza es la palabra que lo resume todo en el president-elect. Deportaciones masivas, construcción del muro fronterizo cobrado a los que se quedan fuera y no a los de dentro, decisión de fiarnos el susodicho muro para hacerlo más rápido, descalificación furiosa a quienes no comparten su necedad y le dicen ya bájale. Tuitea: “Los medios deshonestos no reportan que todo el dinero gastado en construir el Gran Muro (así con mayúsculas of course) a causa de la prisa será pagado por México después.

Amenaza a las empresas, estadunidenses o no, para que dejen México y se vayan a su país (su, de él). Tuitea y tuitea: “Toyota Motor dijo que haría una nueva planta en Baja, México, y construirá el modelo Corolla para Estados Unidos. NO WAY. Constrúyanla en EU o paguen impuesto fronterizo”. Empezó con Carrier, siguió con Ford y General Motors y luego se fue con las extranjeras, esgrimiendo su big border tax.

¿Que no sirve para nada? La gran mentada nos apaciguaría el alma que buena falta nos hace. Echaría para afuera los malestares que hemos acumulado desde que empezó con su cantaleta y le diríamos de una vez por todas que no. Y luego, ya más tranquilos nos podríamos enfocar en lo que sí importa, que es vigilar el nuevo gobierno vecino, replantear lo que no nos conviene del Tratado, estar al pendiente de la vuelta de los paisanos, defender las remesas, atraer nuestras inversiones y dejarle claro a Trump que hay muchos países que quieren ser socios nuestros.

No way? Pos no, güey. Con lo que ha hecho Trump hasta hoy, se merece la mentada completita. Así que, mi Donal...

luis.petersen@milenio.com