Los difíciles acuerdos del PAN

La cosa es no pelearse. Difícil en el PAN de todo el país: ayer mismo, y sólo como botón de muestra, el senador Jorge Luis Preciado destituyó a José María Martínez como vicecoordinador y éste lo acusó de intento de soborno. Difícil también en el PAN de Nuevo León, que ha acumulado recientemente un considerable currículum pugilista.

La cosa es no pelearse, y lo saben. Si quieren los panistas nuevoleoneses que sea posible para Gustavo Madero cumplir su promesa de no intervención por parte del CEN en la selección de candidatos, tienen que sentarse a negociar. Y lograrlo.

Los reglamentos azules son claros. En los que están a punto de aprobarse, la selección de candidatos seguirá teniendo sus normas. Si los panistas bloquean alguna candidatura mediante descalificaciones (a menos que sean ciertas) o si hay desacuerdos profundos, se abre la puerta a la candidatura por designación.

Y actualmente en Nuevo León el proceso es muy desgastante. Mejor, está ya muy desgastado. Margarita Arellanes ha llevado las negociaciones hasta un punto de tensión. No tanto porque busque afianzar su propia candidatura a gobernador, sino porque busca acomodar a su equipo en las otras posiciones. Y quiere muchas, al menos ante los ojos de los grupos de Zeferino y de Gracia. Uno puede suponer que ella tiene razón en medirse frente a los otros liderazgos, pero es sabido ellos han estado tentados, varias veces, a retirarle su apoyo.

Anoche, en el DF, la llamada Mesa Nuevo León, en donde participan los diferentes grupos (incluida en miércoles la alcaldesa Margarita Arellanes), decidió considerar la referencia de las encuestas como base para tomar una decisión sobre las candidaturas, al menos la de gobernador y las de alcaldes de Monterrey y Guadalupe.

Lo anterior significa, obviamente, que de otra manera no estarán de acuerdo. Que la Trinidad, un sólo PAN y tres liderazgos distintos, ha muerto. Era simplemente una forma de ponerse de acuerdo, que dejó de operar adecuadamente hace un par de años. La presencia ahora del ex alcalde Fernando Larrazabal, abandonado a la crucifixión hace tres años por sus compañeros de misterio, al lado de Margarita, confirma las rupturas. Tal vez aún puedan hacer algo. Pero la tensión en esas reuniones es mucha. Y la cosa es no pelearse. 

luis.petersen@milenio.com