Siete días sin prisa

Pasado el partido contra Croacia, la reforma electoral de Nuevo León es, sin duda, y mientras llega Holanda, el tema de lo que resta de la semana.

Como siempre, a última hora. De aquí al 30 de junio faltan sólo siete días. Para entonces ya deberá estar aprobada la reforma. Si no se hace, realmente se va a complicar la elección de 2015, pues deberán organizarla a partir de las reglas actuales, pero en condiciones distintas.

Difícilmente permitirán que no pase. Hay temas que son diferentes ya en las leyes federales. Está la paridad de género, el porcentaje mínimo para que los partidos alcancen representación proporcional y varios más en los que se tiene que homologar la ley estatal… no. La pregunta en todo caso es cómo va a pasar.

Ya ahora están atrasados. Pero ellos, los diputados, no parecen tener prisa. Ayer mismo, ni siquiera se convocó a un periodo extraordinario para aprobar estas reformas. ¿Por qué no han terminado su tarea?

Uno. Puede ser, como declaró ayer Luis David Ortiz, que haya desacuerdos todavía a nivel federal, que no hayan liberado la regla de reparto de votos entre partidos en las coaliciones. Y mientras no lo hagan, atoran a los congresos locales.

Dos. Quizá a los diputados de Nuevo León no les venga bien estar en los reflectores esta vez. Al menos entre las dos bancadas más numerosas hay claras discrepancias y más les vale que las diriman por ahí en un café antes de discutirlo públicamente.

Está, por ejemplo, el tema de los magistrados estatales; unos quieren que sean cinco, otros que sean tres y cada uno tiene su argumento: tres es más barato, cinco es más seguro. También hay desacuerdo en cuanto a los partidos pequeños: al porcentaje de votos requeridos permanecer y para tener diputados representación proporcional en el Congreso local. Y está el tema de los candidatos independientes: cuántas firmas se necesitan para que aparezcan en las boletas y cómo lograrlas.

Tres. También puede ser que simplemente estén llevando las cosas al extremo de las prisas sólo por tener una buena explicación para no moverle más y dejar las cosas como vienen del centro. Las prisas tienen su gracia.

luis.petersen@milenio.com