Cinco días sin prisa: los riesgos

Hoy a mediodía se presentará el dictamen de reforma política. Se puede esperar que vaya en el sentido de lo que el martes explicaron los 24 diputados del grupo Todos menos el PAN. La Comisión de Legislación requiere por lo menos 24 horas para reunirse; el Pleno, otras 24: si bien nos va, sesionará el sábado. Faltan cinco días para llegar al límite y nadie parece ceder ni tener alguna prisa. Dos preguntas se vuelven importantes.

Primera: ¿Qué pasará si no llegan a un acuerdo el lunes? Bueno, pues no habrá reforma política en el estado para 2015: la elección local (para gobernador, alcaldes y diputados locales) se llevaría a cabo con la ley vigente. Eso quiere decir, para empezar, que habría una elección (federal) en junio y otra (local) en julio.

Además, se complicaría la paridad de género, la reelección, las candidaturas independientes y la fiscalización de recursos para campañas. No es que se conviertan en imposibles: eso ya está en la Constitución mexicana. Pero sí que habría una cantidad inmensa de líos legales. Todo tendría que pasar por los departamentos jurídicos.

Segunda: ¿Quién pagaría los platos rotos?

Si por platos rotos se entiende el costo político de no lograr un acuerdo, eso se sabría después, en una especie de posdebate, aunque ya a estas alturas el PRI la tiene ganada. Junto con sus pequeños dirá que el PAN se aferró a la inclusión, en la nueva ley, de temas que no era necesario abordar de acuerdo a la reforma política nacional.

El PAN, por su lado, acusará al PRI de bloquear la reflexión que implica una verdadera reforma y dará explicaciones de por qué no le bastó la simple homologación. Tendrá que rezar por que sus razones resulten satisfactorias, porque va a ser declarado culpable de hacer un daño grave a cambio de dos curules de representación y dos magistrados electorales.

Ahora bien, si por platos rotos entendemos el costo social de seguir teniendo, para las próximas elecciones, leyes que ya se consideran inadecuadas (en eso todos están de acuerdo), entonces tales platos los pagaremos usted y yo, que estamos al corriente de nuestros impuestos.

luis.petersen@milenio.com