El déficit democrático

Los partidos llegan a las campañas de 2015 con un enorme déficit democrático. El PAN se inventó una Mesa Nuevo León que decidió las candidaturas más importantes, negociando a partir de poderes de facto. El resultado: designaciones directas desde el CEN sin justificación alguna, o convenciones de militantes con el voto controlado y resultados absolutamente previsibles.

El PRI, por su lado, acepta sin broncas y hasta sonriente que su candidato a gobernador fuera decido en el DF, por Peña Nieto. El manejo local del partido es simbólico, y es mucho decir. Los doce licenciados fueron convocados el lunes por el Gobierno Federal y por el CEN. Les pidieron unidad y buena cara a los once perdedores.

En términos prácticos, estos métodos les vienen bien a los dos partidos y a sus cúpulas. Logran sus objetivos inmediatos. Pero han sido incapaces de honrar su propia razón de ser. Olvidan que se deben a la democracia y que su existencia sólo tiene sentido si son proveedores representativos de autoridades, si son ellos mismos estructuras democráticas y si son educadores en la participación.

Cada vez más ciudadanos lo ven. Y en medio de todo esto, por primera vez, aparecen los candidatos independientes. La baja imagen de los partidos entre los ciudadanos hace posible que jueguen un papel importante.

Algunos de estos candidatos han tratado de encontrar opciones realmente alternativas. Otros no han hecho más que saltar de donde no los querían a donde tal vez los quieran un poco más, comportándose como si fueran el viejo partido que no los quiso. Hay que distinguirlos.

Ya andan por ahí en el difícil proceso de conseguir firmas; se registraron dos para la gubernatura: El Bronco y Silvia de Jesús Ordóñez deben conseguir 133 mil cada uno si es que quieren aparecer en las boletas. En San Pedro, Lorenia Canavati busca llegar a las también difíciles siete mil firmas para la alcaldía.

El proceso no es simple. Se necesita registrar la credencial de elector y sus largos números antes de firmar. Toma unos tres minutos cada registro, una vez que la persona convencida está enfrente. Esto toma mucho más.

Ojalá sean un contrapeso real. Y sobre todo una aportación a la democracia.

luis.petersen@milenio.com