3 de 3: declaraciones por goteo

Dos candidatos a gobernador habían prometido hacer pública su declaración patrimonial en la plataforma #3 de 3. Ivonne Álvarez la presentó el jueves pasado. Falta El Bronco.

Y faltan, por supuesto, los que ni siquiera la han prometido y que no generaron expectativa alguna al respecto. Son otros cuatro. Tampoco hay muchas expectativas de que ganen la elección.

De todos, el primero que hizo públicas sus declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses, tal como lo sugiere (no obliga, por supuesto) la plataforma ciudadana candidatotransparente.mx, fue Asael Sepúlveda, candidato del PT. Luego, siguieron Felipe de Jesús Cantú, del PAN, y Fernando Elizondo, de MC, quien sólo se comprometió a abrirla si llega a ganar.

Las promesas de Ivonne y de El Bronco eran importantes. La de ella porque, como parte del PRI, es actualmente heredera de grandes cantidades de sospechosismo. Y tiene que convencer de su capacidad de liderar un movimiento anticorrupción, una de las mayores peticiones del momento. La transparencia no lo es todo, pero es una condición: si no hay transparencia, nunca se va a garantizar al ciudadano que los recursos públicos siguen siendo públicos y no pasan a manos privadas. Sólo alguien que reconoce la necesidad de transparencia, empezando por sí mismo, puede llevar a cabo acciones puntuales contra la corrupción.

La otra promesa es la de El Bronco. Ésta, que aún no se ha cumplido, también es importante. El candidato independiente hizo público su patrimonio por Facebook, antes que cualquier otro. Pero pronto salió que eso no era todo: después de que los reportes periodísticos le hallaron otro tanto de patrimonio no declarado, él prometió que haría pública su declaración en #3 de 3. Todavía le quedan algunos días.

Hace dos semanas comenté aquí que ningún candidato a alcalde en Nuevo León había presentado públicamente su declaración patrimonial. Pues bien, eso sigue así, en ceros. Si nos atenemos a lo dicho, hay que decir que aquí no hay aprecio a la transparencia como una forma de blindar la función pública. Habrá que preguntarles entonces cómo encabezarían un movimiento en contra de la corrupción.

Resulta que nadie quiere la corrupción pero tampoco la transparencia, única herramienta para combatirla. Insisto.

luis.petersen@milenio.com