¿Cuándo decides?

Los estudios de opinión dejan todavía muchos indecisos en sus pronósticos electorales. Los estudiosos, además, dicen que es muy bajo el grado de seguridad de quienes a estas alturas afirman que emitirán su voto por un candidato u otro: muy probablemente cambiará. Más allá del llamado voto duro y más allá del denigrante voto de lonche, la decisión de votar y por quién votar se toma en el último momento, tal vez los últimos días antes de la elección.

Es entonces cuando se da la acumulación de votos, cuando surge con fuerza la idea del voto útil o del voto de castigo. Es cuando en la cabeza del elector se hace posible un cambio de color con tal de sumar por una corriente o de no favorecer el partido o el candidato que le inspiran desconfianza.

Lo que ha pasado hasta ahora en las campañas es importante, sin duda. Pero no se compara con lo que pasará después. Las imágenes se van fijando: la idea que nos hacemos de cada candidato, de cada grupo o de cada circunstancia, está ahora en plena construcción. Al acercarse las elecciones, estas imágenes se confrontarán en cada elector para tomar finalmente un camino.

En general no somos tan reflexivos como para ver pasar el proceso de decisión en nuestro interior. Pero sin duda los observadores tienen razón. Decidir por quién votar es una ensalada con muchos ingredientes, varios de ellos invisibles pero que dejan huella en el sabor final. Intervienen los miedos a perder lo que se tiene, a no tener trabajo o a no tener seguridades. Intervienen las simpatías y antipatías personales frente a los candidatos y las candidatas. Interviene la idea de los grupos a los que pertenecen. Y su cercanía o lejanía con respecto a los grupos a los que pertenecemos nosotros. Es cierto que cada vez menos se vota por el partido, pero sigue influyendo sin lugar a dudas.

Por el momento, los candidatos andan a tientas. En el mejor de lo casos no saben para quién trabajan. Calculan como viejos navegantes su rumbo y esperan que sea el mejor. Hacen una apuesta y la siguen: los días cercanos al 7 de junio se darán cuenta de sus reales posibilidades.

luis.petersen@milenio.com