La debilidad de la Policía

La seguridad sigue estando en juego. Hemos dado pasos, pero no son irreversibles. Claro que todo puede empezar de nuevo. Por eso vale la pena recordar una de las grandes lecciones que nos dejaron los días más álgidos de violencia en Monterrey: el crimen se aprovechó del descuido y de la debilidad de la Policía.

Casi de repente las autoridades se toparon con que sus agentes no respondían a sus órdenes, sino a las de otros. Y después de un proceso caro y doloroso de limpieza, las corporaciones se quedaron con muy pocos elementos y con dificultades para reclutar, formar, examinar, contratar y mantener nuevos policías. No son pocos los municipios que se quedaron en cero, y son muchísimos los que tienen un número tan limitado de agentes que no se ve que vayan a lograr su propia reconstrucción.

Fuerza Civil, a nivel estatal, comenzó desde cero con un agresivo programa de reclutamiento en todo el país, anunciando sus prestaciones y sus valores por todas partes. Si uno salía del estado, le preguntaban si todo aquello era cierto. Y es cierto que el proceso actualmente va, que ha sido puesto como un ejemplo para otros estados. Quién sabe si al terminar el sexenio vaya a lograr sus objetivos en cuanto a número de policías capacitados y certificados, pero se trata de una corporación que funciona.

En el caso de la Policía de Monterrey, a medio trienio (según el calendario), después de la limpieza no se ve cómo alcanzarán a contratar a los elementos que requiere la corporación, el doble de los que ahora tiene. Simplemente no se ve: no hay un solo aviso, una estrategia de redes sociales, una campaña que invite y convenza a los jóvenes que vale la pena ser policías.

Margarita Arellanes insiste en que lo va a lograr. Debe acercar a capacitación a 500 aspirantes por semestre. Ojalá así sea. Los números no están disponibles. De momento, lo peor para todos es convertirlo en pleito político, porque la debilidad de las corporaciones persiste y hay experiencias suficientes en el país para decir que, si bien se puede remontar una situación como la que ya pasamos, también se puede regresar al menor descuido.