Estaba crudo: guión en tres actos

Cualquiera puede pensar que Felipe Calderón exagera cuando habla de El Bronco como un peligro para Nuevo León... Hasta que El Bronco le responde.

El lunes, el ex presidente afirmó que la candidatura de El Bronco le parece “un fenómeno peligroso, porque se hace un llamado al rompimiento y eso no le conviene a Nuevo León”. Y fiel a su estilo, en un acto de campaña de su partido remató: “También Hugo Chávez era muy bronco”.

El candidato independiente a la gubernatura respondió temprano al día siguiente, ayer. Fiel a su estilo y a sus reflejos, la regresó: “Yo creo que Calderón estaba todavía crudo o pedo, yo no tengo nada que ver con Chávez”. En un diálogo con los afiliados de la Canaco, El Bronco añadió que él no iba a meter a los opositores a la cárcel, pero sí a los corruptos, de los cuales había muchos en el PAN.

Los dos son fieles a su estilo, es cierto, pero si le echamos un ojo, la cosa va más allá. Reaparece  el mismo guión que conocimos hace nueve años. Primer acto: “Es un peligro para México”. Segundo acto: “Cállate, chachalaca”. Tercer acto: “¡Ups!, sí que es un peligro”.

A Calderón le funcionó esa táctica en su momento, aunque no fue él quien acuñó aquella frase del peligro. Esta vez no sabemos si funcionará. Por lo pronto, El Bronco se enganchó: ante la acusación de chavista respondió como chavista. Ante un primer acto, ciertamente provocador pero que expresa una opinión sobre un comportamiento político, él responde con un segundo acto que insulta. El tercer acto será muy probablemente que los votantes se convenzan.

Lo mismo le pasó a El Bronco con Mauricio Fernández. Ante una acusación política de decir mentiras (acusación que por cierto ya se ha multiplicado), el candidato independiente respondió con un: “Mauricio es mariguano”.

La pregunta es si El Bronco pierde o no los votantes panistas que se ha querido llevar. Ellos están decepcionados del comportamiento del PAN en el gobierno y de sus prácticas internas. Ahora es el propio PAN quien ha buscado alertarlos y convencerlos de que en su decepción panista no hallaría curación El Bronco.

Son votos que harían la diferencia.

luis.petersen@milenio.com