La construcción y los fantasmas de la crisis

Equivocadamente se dice que la gente no tiene memoria. Más bien creo que, como dice mi madre, olvidamos lo que no nos importa.

El recuerdo de las crisis económicas está sorprendentemente vivo. La devaluación del fin de sexenio de Echeverría, el “defenderé al peso como perro” de López Portillo, el célebre error de diciembre que recibió a Zedillo y despidió a Salinas, el Fobaproa y el crecimiento por debajo de lo esperado y lo necesario, todos estos escalofriantes recuerdos están presentes, con detalles y explicaciones, en la memoria mexicana. Lo que pega en el bolsillo…

Entre las cosas no olvidadas está la certeza de que las crisis económicas empiezan por la construcción; de que es este sector el que primero lo nota. No hay ingeniero civil o arquitecto de cierta edad que no tenga esa idea rondándole la cabeza: el recuerdo vivo de que la chamba bajaba de golpe cuando otras áreas de la economía todavía navegaban a toda vela. Las constructoras se reinventaban a todas prisas y a veces no alcanzaban ni a decir cuidado, tormenta a la vista.

Viene todo esto a cuento porque 2013 ha sido un año difícil para los constructores. En Nuevo León, según el reportaje de Alejandra Mendoza que publicamos hoy, enfrentan una desaceleración preocupante. De enero a agosto el sector ha generado 3 mil empleos mientras que el año pasado, a estas alturas, habían pasado los 12 mil. Se habla de riesgo de parálisis y los constructores calculan que se ha reducido la inversión en 40 por ciento.

¿La razón? Se debaten entre el claro tropezón en la construcción de la vivienda y el retraso de los recursos para la obra pública en los tres niveles de Gobierno. Es visible: ningún municipio metropolitano se ha lanzado a cumplir sus promesas de obra. El estado apenas comienza el túnel para la Línea 3 del Metro y se ha ido lento con la Ecovía. No más. La inversión privada, por su lado, se ve ante la incógnita de la reforma hacendaria y la posibilidad de gravar la vivienda. Razones no faltan para revivir los fantasmas de la crisis.