Lo celebramos, aunque no nos gusta leer

Mañana es el Día Internacional del Libro. Lo celebramos aunque no nos gusta leer. Según la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales hecha hace cuatro años, sólo 41 por ciento de los mexicanos había ido alguna vez a una librería y sólo 27 por ciento había leído al menos un libro en los últimos doce meses; 65 por ciento no había ido (¡nunca en su vida!) a una biblioteca.

Nuevo León no es excepcional: 83 por ciento nunca había comprado un libro que no tuviera que ver con su escuela o profesión. Un 41 por ciento declaró no tener un solo libro y 44 por ciento dijo tener entre uno y diez libros, súmele: sólo 15 por ciento tiene más de diez libros en su casa. ¿Están muy caros los libros? Tal vez. Pero no tanto como una tarde futbolera. Y el libro dura más.

Pero eso es consumo, veamos la lectura: según la encuesta, 74 por ciento no había leído ni un solo libro completo que no tenga que ver con la escuela o su profesión. Sólo la cuarta parte ha leído un libro completo o más durante su vida, fuera de los obligatorios. La gran mayoría de los nuevoleoneses no tiene la lectura incorporada a su tiempo libre.

Lo celebramos aunque no nos gusta leer. Igual que por aclamación canonizamos a García Márquez más rápido que a Juan Pablo II (que ya fue demasiado veloz). ¿Cuántos lectores reales del colombiano habrá por aquí, donde los libros más buscados son los de superación personal (20 por ciento) y los de historia (18.7), antes que las novelas (15 por ciento), los libros de cocina y de fenómenos paranormales?

“¿De qué te perderías si no leyeras?”, le pregunté a una niña lectora de ocho años. “De muchos personajes imaginarios, de conocimientos y de la mejor distracción”, me contestó.

Nos los perdemos. Igual que nos perdemos de ampliar nuestros horizontes, ensanchar nuestro mundo cercano, nuestra experiencia directa y la que nos pueden contar nuestros próximos, con nuevas descripciones, nuevas historias y nuevos enfoques que nos permiten ver lo de siempre de otra manera. Ojalá mañana celebremos leyéndole con gozo un relato a la niña o al niño que tenemos cerca.

luis.petersen@milenio.com