¿Dónde están las candidatas al Congreso?

Nuevo León: vaya que la lucha por la paridad de género ha costado trabajo aquí en el periodo electoral 2015. La historia no termina todavía. El mismísimo rostro de la próxima Legislatura local, que inicia labores dentro de veinticinco días, puede aún cambiar si la Sala Superior del Tribunal Electoral así lo decide. Los (tal vez) diputados de representación proporcional, los varones, se mantienen en la cuerda floja.

La Sala Superior decidió atraer, precisamente por la premura del tiempo, la decisión sobre dos impugnaciones de género al acuerdo de la Comisión Electoral sobre el reparto de las diputaciones de representación proporcional. Las atrajo porque es ya la última instancia y lo que ahí se decida, será.

A fin de cuentas, las impugnaciones piden que el reparto de tales diputaciones se haga en estricto apego a la paridad. El acuerdo, que se votó en la CEE después de una discusión con Miriam Hinojosa, fue objetado después por María Elena Chapa y por el PAN.

La CEE repartió las diputaciones según el principio legal, muy nuevoleonés, conocido como “mejores perdedores”. Y como ya eran personajes votados, no era posible alterar la voluntad ciudadana. Ya no se podía hacer nada después de la elección.

Los impugnadores argumentaron: No. Los mejores perdedores de cualquier forma no ganaron, perdieron, y pesa más el derecho de las mujeres a estar bien representadas que el derecho del mejor perdedor.

¿Qué ha pasado en otros estados? Hay que insistir que sólo aquí existe el punto éste de los mejores perdedores. En Chiapas ya decidió el Tribunal Federal en favor de la paridad, pero los afectados no quieren acatar. En Oaxaca ha habido incluso confrontaciones al conocer la noticia de apoyo a las mujeres.

En Nuevo León, si ha habido alguna confrontación, se ha planteado de forma muy discreta, hasta velada. La verdad, aquí las mujeres están muy calladas. Fuera de las luchadoras de siempre, no pasa gran cosa. En medio de todo esto, uno se pregunta dónde están, por ejemplo, las candidatas que llegarán al Congreso si el Tribunal les da la razón. Otras mujeres pelean por ellas. Tal vez porque saben que, si aparecen, tendrán que pagar el costo del rebote, ganen o no ganen.

luis.petersen@milenio.com