El bloque ciudadano

Es pertinente preguntarlo: ¿Se estorban mutuamente Jaime Rodríguez Calderón y Fernando Elizondo en sus campañas? Muy poco, creo. Cada uno tiene su mercado. Si alguno se retira de la contienda, difícilmente le dejará los votos al otro, como una herencia. Aunque lo apoye: son demasiado diferentes.

Lo más natural es que El Bronco le quite votos a Ivonne, dados sus antecedentes priistas, y que Elizondo le reste a Margarita o a Felipe de Jesús, quien quede finalmente como candidato panista. Lo mismo: son sus antecedentes. Su votación vendrá principalmente de quienes comparten su descontento con el manejo del que era su partido y de sus decisiones de candidatos.

Elizondo, después de dudar y posponer su decisión varias veces, anunció en una rueda de prensa que sí iría, pero no como independiente sino por Movimiento Ciudadano, lo que le quitó de encima la lata de conseguir 120 mil firmas para que su nombre estuviera en las boletas. Ese día convocó tanto a El Bronco como al rector del Tec, que entonces figuraba como un fantasma político, a formar un bloque ciudadano y a unirse al que, de entre ellos, ganara en una encuesta.

Es realmente difícil imaginarlos apoyándose, invitando a sus seguidores a votar por el otro, levantándole la mano. El Bronco respondió que sí aceptaba la invitación de Elizondo, a condición de que en lugar de encuesta fuera una elección abierta la que justificara la decisión. Instalar casillas e invitar a la gente a votar: él sí podría hacerlo, Elizondo no… lo que se abrió fue el desacuerdo.

Y si es difícil imaginar a estos candidatos apoyándose uno al otro, mucho más difícil es imaginar a los votantes siguiéndolos. Tendrían que pasar muchas cosas por su cabeza: eso de heredar los votos de otro, conseguidos con dificultad, sin el paraguas del mismo partido y ni siquiera del mismo discurso, está lejos de ser automático. Tendrían que estar decepcionados por igual de los partidos políticos y poner su decisión de apoyar nuevas formas, por encima de cualquier diferencia.

Lo más probable es que cada cual haga su lucha. Y cada uno le quitará votos, muchos o pocos, al partido de donde salió.

luis.petersen@milenio.com