El barco anticorrupción hace agua

La defensa del Gobierno Estatal sobre la compra a sobreprecio de cobijas resultó francamente pobre. El gran barco anticorrupción hace agua en el estado.

Jaime Rodríguez Calderón llegó al gobierno en buena medida porque el votante de Nuevo León estaba harto del PRI y del PAN . Y el hartazgo tomó a la corrupción como el signo a vencer.

No era ya el fraude electoral, ni los proyectos sociales diferentes: era la corrupción. Era que los partidos habían dado lugar, mediante procesos internos corruptos y mediante campañas onerosas corruptas, a gobiernos igualmente corruptos que requerían del dinero público para mantenerse en el poder.

Rodríguez Calderón centró ahí su campaña. A tal grado se adueñó del discurso anticorrupción, que quien no creía en su candidatura era tachado, al menos, de apoyar a los corruptos.

Justamente por eso, su defensa resultó tan insuficiente en el caso de los cobertores. La información del sobreprecio publicada es un claro e inevitable ejemplo de periodismo de filtración (no confundir con investigación); por lo tanto, aunque es fuego amigo y lleva clara dedicatoria política, tiene altas probabilidades de ser cierta. No hay otra manera de comprenderlo.

Pero el comunicado gubernamental niega los hechos. Es el punto de partida de sus precisiones. Si hay diferencias entre las cobijas, añade, es porque algunas provienen de sobras de la administración Medina.

Del precio de la compra, hay dos argumentos dignos de verse: primero, que fue fijado por un estudio de mercado (sea eso lo que fuere, porque seguramente no fueron a las tiendas); segundo, que resultó más barato que los pagados por el Fonden y algunos estados como Zacatecas y Chihuahua (¿basta con eso, con pagar precios menores que los gobiernos más criticados por Rodríguez Calderón en su apoyo de candidatos independientes?).

Y la fecha: todo pasó la víspera de Navidad... la licitación no se hizo antes porque no había lana. Además, el generoso y navideño proveedor aceptó entregar, antes del veredicto, 80 mil cobertores que urgían por las heladas previstas para esta calurosa Nochebuena.

Lo único que parece un reconocimiento de una adquisición no precisamente ejemplar, es la convocatoria. Ahogado el niño, a formar otro Consejo Ciudadano para "blindar aún más las compras". El barco hace agua.


luis.petersen@milenio.com