Disculpe, caballero, ¿podría bajar su pistola?

Sí, cómo no, señor policía. Aquí tiene el arma y mis muñecas para que las espose sin violar el debido proceso. Hágalo con calma y sin preocupaciones. Mientras, aprovecho para confesarle que sí, que herí a la dama de la joyería dada su resistencia a ser despojada de aquel hermoso reloj.

La realidad es otra cosa. Por eso las quejas de los alcaldes contra el Poder Judicial y su presidente, Carlos Arenas Bátiz, siguen en aumento. A los delincuentes hay que pescarlos mientras huyen y esto supone un cierto uso de la fuerza para someterlos. Lo demás, es hacerse tontos todos.

Las cosas han llegado lejos. Hoy aparece un desplegado de la Asociación Metropolitana de Alcaldes, AMA (y haz lo que quieras, completaría San Agustín), donde los presidentes municipales piden al Poder Judicial que transparente los criterios que se aplican en las decisiones de jueces y magistrados, que informe la manera como estos se han capacitado en el nuevo sistema penal y que dé a conocer puntualmente cuáles son los errores que han cometido los policías municipales, que desembocaron en la liberación de detenidos.

Desde la calle y con la obligación de preservar la seguridad pública, los alcaldes ven a los jueces y magistrados no sólo como un club de las manos limpias, sino como una pandilla que busca, hasta encontrarlos, errores de procedimiento en lugar de buscar hasta encontrar el castigo a los delincuentes.

Con una impotencia indignada, algunos alcaldes ven surgir en el estado despachos de abogados especializados en equivocaciones de proceso y de llenado de formularios que posibilitarían ante jueces distraídos en su nirvana, y sin compromiso con la seguridad pública, la recuperación de la libertad de criminales cuya inocencia ni ellos se atreverían a imaginar.

Los alcaldes han acabado por desconfiar del Poder Judicial. Los diputados también: el lunes presentaron una iniciativa para que los jueces y magistrados hagan pruebas de confianza. El Gobierno Estatal, hasta ahora, no dice nada...


luis.petersen@milenio.com