El arquitecto Benavides y su lucha libre

Empieza a contar el año 40 de Héctor Benavides como titular del noticiero de la noche. Entre sus innumerables coberturas, entrevistas, programas de debate, quizá lo que más llame la atención es cómo ha logrado con su trabajo ganarse la confianza de la gente, en particular de los más necesitados en cada momento.

Precisamente así tituló Gustavo Mendoza la entrevista con él, publicada ayer en MILENIO Monterrey: “La orden fue ponernos del lado de la gente, de atenderla”.

Después de treinta y nueve años, los regiomontanos siguen acudiendo al arquitecto Benavides en busca de ayuda cuando las cosas se ponen difíciles. Y siempre hay alguien que enfrenta momentos así, que necesita ayuda comunitaria. El Arqui responde provocando la solidaridad, para que la familia que perdió todo en un incendio, la señora que requiere un medicamento o el niño que merece una beca, puedan salir adelante.

También hay cada día quien requiere que la autoridad haga su tarea, que le cumpla. Llama y entonces Benavides asume su papel de enlace y al aire se dirige a los funcionarios: “Licenciado, ojalá nos pueda tomar esta llamada, seguramente alguien de su gente nos está escuchando, ustedes siempre nos monitorean”. Y luego se dirige a su productor: “Insístale”.

Claro, desde el principio había una política de “puertas abiertas” en el canal, a veces literalmente. En la entrevista, el arquitecto recordó a don Jesús Dionisio González diciendo: ¿“A ver, Benavides, quién va a atender a esta gente o qué? ¿Quién va a atender a este señor?”. Y continúa: “A veces la recepción parecía un hospital. Don Jesús siempre nos decía, y también lo hacía Francisco González, que fuéramos con la gente, ahí donde había problemas”.

Curioso: hace casi cuarenta años todo esto iba a ser temporal. “Quédese en el noticiero durante tres meses y busque a alguien”, comenta que le dijo don Jesús: “Usted es un narrador de lucha libre y sale en una moto con Cepillín, no le van a creer”. Pasaron los tres meses, se alargaron hasta la Navidad, hasta la otra y hasta ahora. Es la historia de casi cuarenta años de construcción de una audiencia, pero sobre todo, de construcción de una comunidad. Es la lucha libre del arquitecto.

luis.petersen@milenio.com